Ciudad Alfaro, en Montecristi, alberga el primer espacio de este tipo implementado en Ecuador frente a los posibles efectos del fenómeno climático. Tiene capacidad para unas 300 personas y servirá como referencia para instalaciones similares en otras provincias.

Manabí da el primer paso en la implementación de una red de alojamientos preparados para responder a los posibles impactos de El Niño en Ecuador. Ciudad Alfaro, en Montecristi, fue escogida para instalar el primer espacio modelo, con capacidad para recibir a unas 300 personas.

La Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR) acondicionó el lugar con dormitorios, comedor, duchas y baterías sanitarias, de manera que pueda entrar en funcionamiento cuando las condiciones climáticas generen afectaciones que obliguen a trasladar temporalmente a habitantes de sectores vulnerables.

La elección de Manabí adquiere especial relevancia por la exposición de distintos cantones de la provincia a inundaciones, deslizamientos y problemas de conectividad durante períodos de lluvias intensas.

Ciudad Alfaro se convierte en punto estratégico

La secretaria nacional de Gestión de Riesgos, Carolina Lozano Haro, inspeccionó las instalaciones junto con la gobernadora de Manabí, Aurora Valle, como parte de las acciones desplegadas ante la evolución del escenario climático.

El complejo permitirá concentrar en un mismo sitio servicios esenciales para quienes eventualmente deban permanecer fuera de sus viviendas. La capacidad inicial está calculada para alrededor de 300 personas.

La propuesta implementada en Montecristi tendrá además alcance nacional. Según Lozano, el montaje realizado en Manabí será utilizado como referencia para establecer espacios con características similares en otras provincias.

“Es el primero y va a ser el ejemplo del montaje que hemos realizado acá en la provincia de Manabí. Sin duda vamos a replicarlo en el resto de provincias”, afirmó la funcionaria durante el recorrido.

De los planes a la capacidad instalada

La estrategia busca que la respuesta institucional no comience únicamente después de una afectación, sino que existan previamente instalaciones identificadas y acondicionadas para atender a la población.

En Ciudad Alfaro, la distribución de las áreas permitirá organizar alojamiento, alimentación e higiene dentro de un mismo complejo, mientras diferentes instituciones públicas coordinarán los servicios adicionales que sean necesarios según la magnitud de cada evento.

La gobernadora Aurora Valle señaló que la instalación forma parte de las acciones adoptadas en Manabí ante los riesgos que pueden acompañar a una temporada de fuertes precipitaciones.

“En Manabí estamos demostrando que prevenir también es gobernar. Este alojamiento temporal representa que el Gobierno Nacional está preparado para responder y estar junto a las familias que puedan verse afectadas por una emergencia”, manifestó.

Ecuador identifica más de 2.800 espacios

El complejo de Montecristi será el primero bajo este modelo, pero no constituye la única capacidad disponible en el país.

La Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos reporta más de 2.800 centros calificados a escala nacional que pueden ser utilizados como alojamientos temporales ante diferentes eventos adversos.

La capacidad conjunta alcanza aproximadamente 562.000 personas, una cifra que muestra la dimensión de la infraestructura identificada para responder si varias zonas del territorio nacional registran afectaciones simultáneas.

La operación de estos espacios contempla la coordinación entre diferentes entidades del Estado para cubrir alimentación, servicios básicos y otras necesidades de quienes requieran asistencia.

Manabí se prepara para un escenario de lluvias intensas

La puesta a punto de Ciudad Alfaro ocurre mientras las autoridades concentran esfuerzos en las provincias que podrían enfrentar mayores impactos durante la temporada lluviosa.

En Manabí, el riesgo no se limita a las inundaciones. Los deslizamientos, daños en carreteras y aislamiento temporal de comunidades pueden complicar el desplazamiento de personas y el ingreso de suministros hacia determinadas zonas.

Por esa razón, las acciones también apuntan a fortalecer diferentes puntos logísticos de la provincia y mantener disponibles recursos que puedan utilizarse rápidamente ante escenarios críticos.

El alojamiento de Montecristi pasa a formar parte de ese esquema y tendrá una doble función: ofrecer condiciones básicas a la población afectada y servir como experiencia piloto para determinar cómo funcionarán instalaciones similares en el resto del Ecuador.

Con Ciudad Alfaro como punto de partida, el país comienza a trasladar sus planes frente a El Niño hacia capacidad instalada sobre el territorio, mientras Manabí se prepara para afrontar una temporada climática que exigirá coordinación institucional y capacidad de respuesta inmediata.