La Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos activó la alerta roja en todo el territorio ecuatoriano tras la confirmación oficial del fenómeno de El Niño. Los COE provinciales y cantonales deberán reforzar sus protocolos de prevención y respuesta, mientras las proyecciones advierten que el evento podría alcanzar una intensidad muy fuerte entre finales de 2026 e inicios de 2027.

Ecuador entra en una nueva fase de preparación frente al fenómeno de El Niño. El Gobierno declaró este sábado 29 de agosto alerta roja en todo el país, luego de que los organismos técnicos confirmaran que las condiciones oceánicas y atmosféricas cumplen los parámetros establecidos para determinar la presencia del evento climático.

La medida fue adoptada por la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR) mediante la resolución SNGR-238-2026 y busca anticipar la respuesta institucional frente a posibles inundaciones, deslizamientos y otras emergencias que podrían producirse conforme evolucione el fenómeno durante los próximos meses.

La declaratoria supone un incremento en el nivel de preparación del Estado, aunque las autoridades técnicas han precisado que la presencia de El Niño no significa que Ecuador vaya a experimentar de manera inmediata lluvias intensas y generalizadas.

Ecuador confirma oficialmente la presencia de El Niño

Horas antes de la declaratoria de alerta roja, el Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno El Niño (Erfen) confirmó oficialmente la presencia del fenómeno en Ecuador.

La decisión se produjo después de analizar las condiciones registradas durante agosto, entre ellas el significativo calentamiento de las aguas del océano Pacífico y la respuesta atmosférica asociada a ese incremento de temperatura.

De acuerdo con la información técnica presentada, se cumplieron los cuatro criterios contemplados en el protocolo ecuatoriano para establecer oficialmente la presencia del evento.

Las proyecciones apuntan ahora a un fortalecimiento progresivo durante los próximos meses, con un escenario en el que El Niño podría alcanzar una intensidad muy fuerte entre finales de 2026 y comienzos de 2027.

Esta perspectiva coloca al último trimestre del año como un periodo clave para determinar de qué manera el fenómeno terminará impactando al territorio nacional.

Alerta roja activa a los COE provinciales y cantonales

Con la resolución de la Secretaría de Gestión de Riesgos, los Comités de Operaciones de Emergencia (COE) provinciales y cantonales deberán coordinar las acciones preventivas y de respuesta necesarias en función de las amenazas existentes en cada territorio.

Las instituciones responsables tendrán que aplicar sus procedimientos, planes y protocolos frente a eventuales emergencias, además de identificar anticipadamente los sectores con mayor exposición.

Entre las medidas contempladas se encuentra la preparación de evacuaciones preventivas, movilización de recursos, activación de mecanismos de respuesta y protección de las personas asentadas en zonas consideradas vulnerables.

Los gobiernos autónomos descentralizados (GAD) también deberán ejecutar sus planes de acción y mantener coordinación con las instituciones que integran el sistema de gestión de riesgos.

La declaratoria, por tanto, no representa únicamente un cambio en el nivel de alerta, sino que obliga a reforzar la capacidad operativa institucional antes de que puedan presentarse los efectos más severos del fenómeno.

Alerta roja no significa lluvias extremas inmediatas

Pese al cambio de escenario, los análisis técnicos advierten que la confirmación de El Niño no debe interpretarse como el inicio inmediato de un periodo de precipitaciones extraordinarias en todo Ecuador.

La respuesta atmosférica sobre el territorio nacional todavía deberá evolucionar durante los próximos meses.

Octubre, noviembre y diciembre serán particularmente importantes debido a la transición hacia la temporada lluviosa en el Litoral y Galápagos. Durante ese periodo, los especialistas evaluarán si se consolida el acoplamiento entre las condiciones del océano y la atmósfera a escala regional.

El comportamiento de estas variables permitirá establecer con mayor precisión cuánto podría llover, cuáles serían las zonas más expuestas y durante qué periodos podrían producirse las mayores afectaciones.

Por ello, la alerta roja funciona principalmente como un mecanismo para adelantar la preparación institucional y territorial frente a escenarios que todavía pueden variar en intensidad y localización.

El Niño podría intensificarse hacia finales de 2026

El escenario que concentra actualmente la atención de los organismos técnicos es el posible fortalecimiento del fenómeno durante los últimos meses del año.

Las proyecciones analizadas por el Comité Erfen contemplan la posibilidad de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte entre finales de 2026 e inicios de 2027.

De concretarse ese escenario, la capacidad de anticipación de las instituciones será determinante, particularmente en territorios históricamente expuestos a inundaciones, desbordamientos, movimientos en masa, daños en infraestructura y afectaciones a actividades productivas.

La evolución del fenómeno será objeto de seguimiento permanente y las previsiones podrán ajustarse conforme cambien las condiciones oceánicas y atmosféricas.

Prevención será clave ante los próximos meses

La declaratoria llega cuando Ecuador todavía dispone de un margen para fortalecer acciones preventivas antes de la transición hacia la temporada de mayores precipitaciones en varias zonas del país.

La Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos deberá mantener la coordinación con los diferentes niveles de Gobierno, mientras los municipios, prefecturas y demás instituciones competentes tendrán que actualizar sus capacidades de respuesta y determinar los sectores que requieren intervención prioritaria.

La alerta roja tampoco implica que todas las provincias enfrentarán el mismo nivel o tipo de afectación. La intensidad de los impactos dependerá de la evolución del fenómeno, las condiciones geográficas de cada territorio y el comportamiento de las precipitaciones.

El desafío para las autoridades será aprovechar este periodo de anticipación para reducir riesgos antes de que las amenazas se transformen en emergencias.

Con la presencia de El Niño oficialmente confirmada y la alerta roja activada a escala nacional, Ecuador inicia así una etapa de vigilancia reforzada. Los próximos meses serán decisivos para determinar la magnitud real del evento y, sobre todo, para medir la capacidad del país de prepararse antes de enfrentar sus posibles efectos más severos.