
La decisión, prevista para este viernes 3 de abril, fue postergada en medio de divisiones entre potencias y alta tensión global por el bloqueo marítimo atribuido a Irán.
El Consejo de Seguridad de la ONU pospuso la votación que estaba prevista para este viernes 3 de abril sobre la autorización del uso de la fuerza para proteger la navegación en el estrecho de Ormuz, en una decisión que prolonga la incertidumbre internacional frente a la crisis energética y geopolítica en Medio Oriente.
La sesión, considerada clave por la comunidad internacional, debía responder a la solicitud presentada por el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), que pidió a la Organización de las Naciones Unidas autorización para emplear la fuerza con el objetivo de garantizar el libre tránsito marítimo, afectado por las restricciones impuestas por Irán.
Sin embargo, la agenda del organismo fue modificada la noche del jueves y la votación quedó suspendida sin una nueva fecha definida. Fuentes diplomáticas señalaron que el aplazamiento responde, en parte, a ajustes en el calendario institucional, así como a la falta de consenso entre los miembros del Consejo.
La resolución, impulsada por Bahréin y respaldada por países como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Qatar, además de Estados Unidos, buscaba habilitar a los Estados miembros a utilizar “todos los medios defensivos necesarios” para asegurar el tránsito por esta vía estratégica.
El pedido surge tras el cierre casi total del estrecho por parte de Irán, en respuesta a recientes ataques de Estados Unidos e Israel, una situación que ha interrumpido el flujo de petróleo, gas natural licuado y fertilizantes hacia mercados internacionales, generando una fuerte volatilidad en los precios energéticos.
El secretario general del CCG, Jasem Mohamed AlBudaiwi, instó al Consejo a actuar con urgencia para garantizar la seguridad de las rutas marítimas internacionales, señalando que las economías del Golfo dependen en gran medida de la estabilidad en esta zona.
No obstante, el debate ha evidenciado profundas divisiones dentro del Consejo de Seguridad. Potencias con derecho a veto como Rusia, China y Francia han expresado su rechazo a cualquier resolución que contemple el uso de la fuerza. Estas naciones sostienen que una acción militar podría agravar el conflicto y desestabilizar aún más la región.
El embajador chino ante la ONU advirtió que autorizar el uso de la fuerza podría legitimar acciones violentas de consecuencias imprevisibles, mientras que Moscú reiteró su respaldo a Teherán y cuestionó la eficacia de medidas coercitivas. Por su parte, Francia ha considerado poco viable una operación militar para desbloquear la ruta.
La votación prevista para este viernes era vista como un punto de inflexión en la respuesta internacional frente a una crisis que ya impacta en la economía global. El bloqueo del estrecho de Ormuz afecta cerca del 20% del suministro mundial de petróleo, elevando los costos energéticos y generando preocupación sobre el abastecimiento en diversas regiones.
El aplazamiento mantiene en suspenso una decisión crucial en un escenario de creciente tensión geopolítica. Mientras tanto, los mercados y gobiernos permanecen atentos a la evolución de las negociaciones diplomáticas, en busca de una salida que evite una escalada militar y restablezca la estabilidad en una de las rutas más importantes del comercio mundial.
