El actor británico falleció en su residencia de Los Ángeles después de una carrera de más de cinco décadas en cine, teatro y televisión. Su interpretación del Dr. Frank-N-Furter lo convirtió en un ícono de culto, mientras personajes en producciones como It, Clue y Home Alone 2 consolidaron una trayectoria marcada por papeles excéntricos e inolvidables.

El cine y el teatro despiden a una de sus figuras más singulares. Tim Curry, actor británico reconocido mundialmente por interpretar al Dr. Frank-N-Furter en The Rocky Horror Picture Show y al inolvidable señor Hector en Home Alone 2: Lost in New York, falleció a los 80 años en su residencia de Los Ángeles.

El deceso ocurrió este miércoles y fue confirmado por Marcia Hurwitz, representante y amiga de toda la vida del intérprete. Hasta el momento, no se ha revelado oficialmente la causa de su muerte.

Curry había enfrentado importantes problemas de salud durante los últimos años. En 2012 sufrió un accidente cerebrovascular que afectó considerablemente su movilidad y lo obligó a utilizar una silla de ruedas.

La condición modificó su presencia pública, pero no consiguió borrar el vínculo de un actor que durante décadas construyó personajes capaces de pasar de la comedia al terror y de la extravagancia teatral a algunos de los villanos más recordados del cine y la televisión.

Frank-N-Furter, el personaje que lo convirtió en leyenda

Antes de conquistar Hollywood, Tim Curry encontró en el teatro el papel que transformaría definitivamente su carrera.

En 1973 interpretó al excéntrico Dr. Frank-N-Furter en el musical The Rocky Horror Show, estrenado en el Royal Court Theatre de Londres.

Su interpretación cruzó posteriormente el Atlántico hasta llegar a Broadway y, en 1975, Curry llevó el personaje a la gran pantalla con The Rocky Horror Picture Show.

La película, protagonizada también por Susan Sarandon, Barry Bostwick y Meat Loaf, trascendió ampliamente su estreno original hasta convertirse en una de las producciones de culto más reconocibles de la cultura popular.

Décadas después, continúa proyectándose en salas de cine y protagonizando funciones especiales en las que generaciones de espectadores recrean escenas, canciones y personajes.

Frank-N-Furter convirtió a Curry en un símbolo de irreverencia, teatralidad y libertad creativa, pero el actor se negó a quedar limitado por aquel éxito.

Del terror de Pennywise al hotel de ‘Mi pobre angelito 2’

Su extraordinaria capacidad para transformar el rostro, la voz y los gestos le permitió construir una extensa galería de personajes, muchos de ellos villanos tan inquietantes como extravagantes.

En 1990 asumió uno de los papeles más oscuros de su carrera al convertirse en Pennywise, el aterrador payaso de la miniserie televisiva It, basada en la novela de Stephen King.

La interpretación marcó a toda una generación de espectadores y convirtió su versión del personaje en una de las imágenes más reconocidas del terror televisivo de los años noventa.

Ese mismo año apareció en The Hunt for Red October (La caza del Octubre Rojo), donde interpretó al doctor Yevgeniy Petrov.

Pero dos años después llegaría otro personaje completamente diferente que terminaría convirtiéndose en uno de sus trabajos más populares entre las nuevas generaciones.

El inolvidable señor Hector de ‘Home Alone 2’

En 1992, Curry apareció en Home Alone 2: Lost in New York (Mi pobre angelito 2: Perdido en Nueva York) como Mr. Hector, el desconfiado y codicioso empleado del Plaza Hotel que comienza a sospechar que Kevin McCallister se hospeda sin la compañía de un adulto.

Su actuación, construida sobre gestos exagerados, miradas incisivas y un impecable sentido de la comedia, terminó convirtiendo a un personaje secundario en una de las figuras más recordadas de la película.

Una de sus escenas más populares ocurre cuando Kevin utiliza una película de gánsteres para hacer creer al personal del hotel que se encuentra frente a un huésped armado.

La secuencia quedó instalada entre los momentos clásicos de la franquicia y permitió que millones de espectadores que nunca habían visto The Rocky Horror Picture Show conocieran el particular talento de Curry.

Una carrera mucho más grande que sus personajes más famosos

La filmografía del actor británico se extendió ampliamente más allá de esos títulos.

Participó en películas como Annie, Clue y Charlie’s Angels, además de desarrollar una extensa trayectoria en televisión y como actor de voz.

Su versatilidad también tuvo un fuerte reconocimiento sobre los escenarios.

Curry recibió tres nominaciones a los premios Tony por sus actuaciones en Amadeus, My Favorite Year y Spamalot, confirmando que su talento no estaba limitado a la pantalla.

También obtuvo una nominación al Emmy en 1994, dentro de una carrera caracterizada por su capacidad para moverse entre diferentes géneros y formatos.

Su voz, particularmente reconocible, abrió además otra etapa profesional en animaciones, producciones infantiles, videojuegos y proyectos televisivos.

El derrame cerebral que cambió su vida

En 2012, la trayectoria pública de Curry experimentó un cambio profundo después de sufrir un accidente cerebrovascular.

Las secuelas afectaron su movilidad y el actor comenzó a utilizar una silla de ruedas.

Aunque sus apariciones se hicieron menos frecuentes, Curry continuó vinculado a la industria y participó en determinados proyectos, eventos y encuentros con seguidores.

Su presencia pública durante aquellos años también permitió observar una faceta diferente del intérprete que durante décadas había sido reconocido por personajes explosivos y extravagantes.

Curry permaneció como una figura especialmente querida dentro de las comunidades de seguidores de Rocky Horror, el cine de terror y las producciones que marcaron las décadas de 1980 y 1990.

Hollywood pierde a un actor irrepetible

La muerte de Tim Curry representa la despedida de un intérprete difícil de encasillar.

Podía convertirse en un científico extravagante vestido para desafiar todas las convenciones, transformarse en uno de los payasos más aterradores de la televisión o provocar carcajadas interpretando a un empleado de hotel obsesionado con descubrir el secreto de un niño que recorría solo Nueva York.

Su carrera estuvo construida precisamente sobre esa capacidad de transformación.

Tim Curry nunca necesitó ser siempre el protagonista para apoderarse de una película. En numerosos casos bastaban unos minutos frente a la cámara, una expresión facial o una particular entonación para convertir a sus personajes en algunos de los más recordados de cada producción.

Más de medio siglo después del estreno cinematográfico de The Rocky Horror Picture Show, su Dr. Frank-N-Furter continúa formando parte de la cultura popular. Su Pennywise permanece entre las interpretaciones clásicas del personaje creado por Stephen King y su señor Hector sigue reapareciendo cada Navidad en las pantallas de millones de hogares.

Tim Curry tenía 80 años.

Se apaga la voz de uno de los grandes maestros de la extravagancia cinematográfica, pero permanecen los personajes con los que consiguió algo reservado para pocos actores: ser reconocido por generaciones completamente distintas y por historias que, décadas después de su estreno, todavía se siguen viendo.