Ricky Martin cambia por un momento los grandes escenarios musicales por el cine. Desde el Festival de Venecia, donde presenta “Hombre al agua”, dirigida por Gael García Bernal, el puertorriqueño recordó los años que transformaron su vida en Menudo y dejó una frase que despertó la nostalgia de sus seguidores: “A lo mejor visito uno de los escenarios”.

Hay historias de las que un artista puede alejarse, pero que nunca desaparecen completamente.

Para Ricky Martin, una de ellas comenzó cuando apenas tenía 12 años, mucho antes de “María”, “La Copa de la Vida” y “Livin’ la Vida Loca”; antes de convertirse en una de las figuras latinas que protagonizaron la explosión mundial del pop en español.

Aquella historia se llamaba Menudo. Más de cuatro décadas después, el cantante puertorriqueño vuelve a mirar hacia esos años mientras atraviesa una etapa artística muy diferente. A sus 54 años, Martin llegó a Italia para participar en la 83.ª edición del Festival Internacional de Cine de Venecia, esta vez no como estrella de un concierto, sino como parte del elenco de una película.

Se trata de “Hombre al agua”, dirigida por el mexicano Gael García Bernal y presentada en la sección Spotlight de la Mostra, fuera de competición.

Y fue precisamente desde Venecia donde una pregunta sobre el 50 aniversario de Menudo consiguió llevarlo nuevamente hasta el comienzo de todo.

¿Ricky Martin volverá a cantar con Menudo?

Menudo anunció en junio una gira especial para celebrar 50 años de historia, reuniendo a siete antiguos integrantes de distintas generaciones del grupo.

Ricky Martin no aparece entre los artistas anunciados. Eso, sin embargo, no significa que sea imposible verlo en alguna fecha.

No creo que yo vaya a estar. A lo mejor visito uno de los escenarios. No sé, no sé… Creo que también para mí pasó. Muy agradecido con lo que fue, pero estamos en otro lugar”, señaló el cantante.

No es una confirmación. Tampoco una despedida definitiva.

Y precisamente por eso sus palabras han despertado expectativas entre quienes recuerdan al joven Ricky Martin formando parte de una de las agrupaciones juveniles más famosas de Latinoamérica.

El artista incluso recurrió al humor para reclamar un recuerdo de la celebración.

A mí que me manden el merchandising, ya necesito la gorra. Por Dios, ¡qué pasó! Están tardando”, bromeó.

Menudo: la “universidad” de Ricky Martin

Para comprender por qué aquel grupo sigue ocupando un espacio especial en su memoria hay que regresar a 1984.

Ricky Martin tenía apenas 12 años cuando ingresó a Menudo. Permaneció en la agrupación hasta 1989, cuando tenía 17.

Fueron cinco años decisivos. “Fue el comienzo. Para mí fue la mejor escuela, donde por primera vez pude cantar en un escenario, donde por primera vez pude actuar. Fue como mi universidad y es imposible olvidar”, recordó.

La definición resume la dimensión que tuvo aquella experiencia.

Menudo no fue únicamente el grupo donde comenzó profesionalmente. Fue el lugar en el que un niño puertorriqueño aprendió las exigencias de los escenarios, las grabaciones, las giras, la actuación y la exposición ante grandes audiencias.

Mucho de lo que llegaría después tuvo allí su primer ensayo.

Siete exintegrantes celebrarán los 50 años

La gira conmemorativa reunirá oficialmente a René Farrait, Roy Rosselló, Raymond Acevedo, Sergio Blass, Ralphy Rodríguez, Rubén Gómez y Robert Avellanet.

Los conciertos comenzarán en octubre en Los Ángeles y recorrerán ciudades de Estados Unidos, México y Puerto Rico, antes de concluir en diciembre en San Juan.

Será la primera reunión oficial bajo la marca Menudo para celebrar el medio siglo del fenómeno musical.

Ricky Martin, por ahora, observa la celebración desde otra etapa de su vida.

Pero aquel “a lo mejor” pronunciado en Venecia deja abierta una pequeña puerta a la posibilidad de que, aunque sea como visitante, vuelva a encontrarse con el universo que marcó su adolescencia.

De aquellos escenarios a una película de Gael García Bernal

Mientras Menudo prepara su regreso, Martin está concentrado en otro lenguaje artístico.

En “Hombre al agua”, el cantante realiza una participación breve interpretando, curiosamente, a un actor.

La película tiene como protagonista al propio Gael García Bernal, quien encarna a un socorrista cubano cuya vida cambia después de salvar a un acaudalado empresario mexicano. A partir de ese encuentro termina trabajando para él y casándose con su hija, entrando en una nueva realidad donde las apariencias comienzan a desdibujarse.

Dentro de esa historia surge una producción biográfica promovida por la esposa del protagonista.

Y allí entra Ricky Martin. Su personaje es contratado para interpretar al protagonista dentro de esa película creando un juego entre ficción, representación e identidad.

Sus escenas requirieron únicamente un día de rodaje, pero la experiencia fue suficiente para dejarlo entusiasmado.

Me dejó un buen sabor de boca… Vi la película y me sigue dando más. Cada vez que la ves te va a seguir dando cosas”, explicó.

“No se me pasaría por la mente decirle que no a Gael”

Martin tampoco oculta la admiración que siente por García Bernal como realizador.

Cuando recibió la invitación, asegura que prácticamente no hubo nada que pensar.

En ningún momento me pasaría por la mente decirle que no a trabajar con alguien como él”, afirmó.

El cantante describe el ambiente creado por el mexicano como un espacio donde existe una estructura definida, pero también libertad para experimentar frente a la cámara.

Esta película es muy divertida. Trabajar con Gael como director lo hace aún más divertido. Él te da la libertad de jugar y de aportar si es necesario, pero también hay una estructura que hace que la filmación vaya adelante”, explicó.

La experiencia conecta directamente con una idea que Ricky Martin parece abrazar con mayor intensidad en esta etapa de su carrera: no encerrarse en una sola disciplina.

El arte como refugio

Después de décadas de música, giras internacionales y actuación, Ricky Martin define su relación con el arte de una manera sencilla: contar historias sigue siendo su refugio.

Mi refugio es contar historias. Mi refugio es poder encontrar esa vulnerabilidad para convencer al público de lo vivido o de lo que he visto que me ha impactado y crear una conversación”, expresó.

Ese impulso puede aparecer en una canción, una película, una obra teatral o incluso en la literatura.

“Yo lo que quiero es seguir buscando historias, creando historias o aceptándolas y haciéndolas mías y jugar con ellas”, aseguró.

Es una declaración que ayuda a comprender por qué, después de una carrera musical de alcance mundial, continúa aceptando papeles frente a las cámaras.

Para Martin, aparentemente, no existe una frontera rígida entre cantante y actor. Existe un artista dispuesto a contar algo.

Ricky Martin no quiere quedarse quieto

La filosofía también alcanza su vida personal y la manera en que toma decisiones.

“Las decisiones de hace diez años jamás serán las de ahora”, reflexionó.

Para el puertorriqueño, la rigidez puede convertirse en enemiga de la creación.

“Somos artistas, creo que podemos ser muy, muy, muy, muy rígidos. Hay que estar con la mente abierta”, afirmó.

La paternidad, reconoce, también ha modificado su forma de entender el mundo. Sus hijos lo confrontan con nuevas ideas y perspectivas que pueden hacerle reconsiderar convicciones que antes parecían definitivas.

Es, de alguna manera, la misma lógica que atraviesa su carrera: cambiar sin renegar de lo anterior.

Venecia, cine y una mirada hacia el pasado

“Hombre al agua” llega a la 83.ª Mostra de Venecia, que se desarrolla del 2 al 12 de septiembre.

La programación de esta edición reúne importantes producciones internacionales, entre ellas “Bunker”, con Penélope Cruz y Javier Bardem, y “Primetime”, de Lance Oppenheim, con Robert Pattinson.

Para Ricky Martin, sin embargo, Venecia representa algo más íntimo.

Es la oportunidad de regresar al cine, trabajar con Gael García Bernal y reafirmar que todavía tiene territorios creativos por explorar.

Paradójicamente, también terminó siendo el escenario desde el que volvió a recordar sus primeros pasos.

Del niño de Menudo al artista que sigue buscando historias

La imagen resulta inevitable.En 1984, un Ricky Martin de 12 años comenzaba a descubrir qué significaba subir a un escenario con Menudo.

En 2026, aquel adolescente es un artista de 54 años que llega al Festival de Venecia después de construir una carrera internacional en música, televisión, teatro y cine.

Entre ambas fotografías han pasado más de cuatro décadas. Menudo fue, como él mismo dice, su “universidad”. Después llegaron una carrera como solista, himnos globales como “María”, “La Copa de la Vida” y “Livin’ la Vida Loca”, millones de discos, giras y nuevos desafíos interpretativos.

Ahora el pasado vuelve a tocar la puerta justo cuando Martin abre otra en el cine.

No está confirmado para la gira del 50 aniversario y sus palabras sugieren que no pretende regresar formalmente a aquella etapa. Pero tampoco descarta aparecer algún día entre el público —o quizá sorprender desde un escenario— para saludar a quienes compartieron una parte de aquella historia.

“A lo mejor visito uno de los escenarios, dejó caer.

Y para una generación que conoció a Ricky Martin mucho antes de que estuviera “living’ la vida loca”, ese pequeño “a lo mejor” es suficiente para volver a encender la nostalgia.

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