
El “Proyecto Libertad” impulsado por Donald Trump eleva la presión militar en una de las rutas energéticas más importantes del planeta y reaviva el temor a una escalada regional
La crisis geopolítica en Medio Oriente ha entrado en una fase de alta tensión tras la drástica reducción del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, uno de los corredores energéticos más estratégicos del mundo, mientras Estados Unidos e Irán protagonizan una nueva disputa por el control de esta vital vía comercial.
La situación se agravó luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara el inicio del denominado “Proyecto Libertad”, una operación destinada a escoltar y guiar a los buques comerciales atrapados en el Golfo Pérsico debido al conflicto armado que enfrenta a Washington, Tel Aviv y Teherán.
Sin embargo, la respuesta iraní fue inmediata y contundente: las fuerzas armadas de la República Islámica advirtieron que cualquier presencia militar extranjera que intente ingresar al estrecho será considerada una amenaza directa y podría ser atacada.
Un corredor estratégico prácticamente paralizado
El estrecho de Ormuz amaneció este lunes prácticamente vacío, reflejo de la gravedad del escenario regional.
Registros de monitoreo marítimo mostraron que únicamente el buque cisterna sancionado Nooh Gas, con bandera de Botsuana, logró transitar por la zona, mientras el resto de embarcaciones comerciales permanecieron inmovilizadas ante el riesgo de quedar atrapadas en una confrontación militar.
El bloqueo parcial de esta ruta tiene implicaciones globales.
Por el estrecho de Ormuz circula habitualmente cerca del 20% del petróleo y gas natural licuado que se comercializa en el mundo, lo que convierte cualquier alteración en su operatividad en un factor de impacto directo sobre los mercados energéticos internacionales.
El precio del barril de crudo Brent se mantiene por encima de los 100 dólares, registrando un incremento superior al 50% respecto a los niveles previos al estallido del conflicto.
Trump activa el “Proyecto Libertad”
A través de su plataforma Truth Social, Donald Trump anunció que Estados Unidos intervendrá para facilitar la salida segura de miles de marineros y embarcaciones retenidas en el Golfo.
El mandatario calificó la operación como una acción de carácter humanitario.
“Guiar a los buques tiene como único objetivo liberar a personas, empresas y países que no han hecho absolutamente nada malo; son víctimas de las circunstancias”, afirmó.
Según datos de la Organización Marítima Internacional, actualmente se estima que unos 2.000 buques y cerca de 20.000 marineros permanecen varados en la región.
Trump sostuvo que numerosas embarcaciones comienzan a enfrentar escasez de suministros, alimentos y condiciones sanitarias críticas para sus tripulaciones.
Horas después del anuncio presidencial, el Comando Central de Estados Unidos (Centcom) confirmó el despliegue de una poderosa fuerza militar para respaldar la operación:
- Destructores lanzamisiles
- Más de 100 aeronaves terrestres y navales
- Plataformas no tripuladas multidominio
- Aproximadamente 15.000 efectivos militares
El Pentágono informó además que dos buques mercantes con bandera estadounidense lograron cruzar el estrecho bajo condiciones de seguridad.
Irán endurece su postura
La reacción de Teherán elevó aún más la tensión.
El general de división Ali Abdollahi, portavoz del mando unificado de las fuerzas armadas iraníes, declaró que el estrecho de Ormuz “está bajo control total de Irán” y reiteró que cualquier tránsito debe coordinarse con las autoridades militares de la República Islámica.
“Cualquier fuerza militar extranjera, especialmente el ejército estadounidense invasor, será atacada si intenta acercarse o ingresar al estrecho”, advirtió.
Paralelamente, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica difundió mapas donde exhibe su control operativo sobre amplias zonas marítimas alrededor del paso estratégico.
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, afirmó que Irán continuará garantizando la seguridad de la vía marítima junto con Omán, país que comparte jurisdicción sobre la zona.
“La República Islámica ha demostrado ser guardiana y protectora del estrecho de Ormuz”, subrayó.
Incidentes y acusaciones cruzadas
En medio de la creciente tensión, Irán aseguró haber impedido el ingreso de destructores estadounidenses y sostuvo que uno de sus ataques habría alcanzado un buque de guerra norteamericano.
Washington negó categóricamente esa versión.
Por su parte, Emiratos Árabes Unidos denunció que un petrolero vinculado a su empresa estatal Adnoc fue atacado por dos drones mientras transitaba por la zona.
Aunque no se reportaron heridos, el incidente incrementó las alertas sobre posibles acciones hostiles contra embarcaciones civiles.
Un alto el fuego frágil
Aunque oficialmente continúa vigente un alto el fuego temporal orientado a facilitar negociaciones diplomáticas, sobre el terreno la realidad refleja una tensa calma marcada por amenazas cruzadas, despliegues militares y una creciente incertidumbre.
Expertos internacionales advierten que una eventual escolta militar directa de buques comerciales por parte de Estados Unidos podría ser interpretada por Teherán como una provocación bélica.
Esto elevaría significativamente el riesgo de un enfrentamiento naval directo en una región históricamente sensible para la seguridad energética global.
El impacto mundial
Más allá del componente militar, la crisis del estrecho de Ormuz representa una amenaza económica internacional.
Una interrupción prolongada del tránsito marítimo podría desencadenar:
- Alzas sostenidas en el precio del petróleo
- Incremento de costos logísticos globales
- Presiones inflacionarias
- Desabastecimiento energético en varios mercados
Analistas coinciden en que el control del estrecho se ha convertido nuevamente en una de las cartas geopolíticas más poderosas de Irán frente a Estados Unidos.
Mientras Washington busca garantizar la libre navegación mediante presión militar, Teherán insiste en que cualquier operación extranjera constituye una violación de su soberanía regional.
El desarrollo de las próximas horas será determinante para saber si el Golfo Pérsico avanza hacia una desescalada diplomática o se aproxima a un nuevo capítulo de confrontación directa entre dos potencias históricamente enfrentadas.
