El presidente Daniel Noboa planteó en la Cumbre del Mercosur la modernización del acuerdo comercial entre la Comunidad Andina y el bloque sudamericano, además de incorporar la seguridad como un eje de cooperación. Analistas sostienen que las iniciativas representan una oportunidad para Ecuador, aunque su implementación dependerá del respaldo político y de complejas negociaciones técnicas.

Asunción, Paraguay. La participación del presidente Daniel Noboa en la LXVIII Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del Mercosur y Estados Asociados dejó sobre la mesa una ambiciosa propuesta para fortalecer la integración regional mediante la modernización de los acuerdos comerciales y la incorporación de la seguridad como un nuevo pilar de cooperación entre los países sudamericanos.

Durante su intervención, el mandatario ecuatoriano reiteró el interés del país, en calidad de Estado asociado del Mercosur, de actualizar el Acuerdo de Complementación Económica N.º 59 (ACE-59), vigente desde 2004 entre el Mercosur y la Comunidad Andina (CAN), con el propósito de adaptarlo a las nuevas dinámicas del comercio internacional.

La propuesta ecuatoriana contempla la eliminación de barreras no arancelarias, la digitalización de los procesos aduaneros y sanitarios, el fortalecimiento de la infraestructura logística, el impulso a la inversión regional y una mayor cooperación frente al crimen organizado transnacional.

Una agenda que busca modernizar la integración regional

Previo a la cumbre, Noboa mantuvo reuniones bilaterales con el presidente de Paraguay, Santiago Peña, así como con los mandatarios de Bolivia y Chile, encuentros orientados a fortalecer la cooperación diplomática, económica y comercial entre los países participantes.

Para el Gobierno ecuatoriano, la actualización del ACE-59 representa una oportunidad para facilitar el comercio intrarregional y generar mayores condiciones de competitividad para las economías andinas y del Mercosur.

Sin embargo, especialistas en relaciones internacionales consideran que el éxito de esta iniciativa dependerá de la capacidad de alcanzar consensos dentro del bloque.

Expertos: el respaldo político será determinante

El analista internacional y catedrático de Flacso, Adrián Bonilla, explicó que la participación de Ecuador en la cumbre responde al papel que desempeñan los Estados asociados dentro del Mercosur y no constituye un hecho excepcional.

Recordó que Chile y Bolivia también participaron en la reunión bajo esa misma condición, mientras que la agenda principal del organismo continúa concentrándose en la integración comercial y en la implementación del acuerdo alcanzado entre el Mercosur y la Unión Europea.

Bonilla señaló que la actualización del ACE-59 no responde únicamente a un interés ecuatoriano, sino a una necesidad compartida por todos los países que integran la Comunidad Andina.

«El objetivo es ampliar el acceso mutuo a los mercados y adaptar las reglas comerciales a una realidad económica muy distinta a la existente hace dos décadas«, explicó.

No obstante, advirtió que cualquier modificación requerirá la aprobación política de todos los miembros del Mercosur, especialmente de las principales economías del bloque como Brasil y Argentina.

Ecuador busca mantener flexibilidad comercial

Otro de los puntos destacados por los analistas es que Ecuador mantiene su estrategia de permanecer como Estado asociado, sin plantear por ahora una incorporación plena al Mercosur.

Los especialistas consideran que esta posición permite al país conservar autonomía para negociar acuerdos comerciales con otros socios internacionales sin estar obligado a adoptar el arancel externo común ni la política comercial conjunta del bloque.

Según este análisis, convertirse en miembro pleno implicaría reducir el margen de maniobra que Ecuador ha mantenido durante los últimos años en materia de inserción internacional.

Más oportunidades comerciales, pero también mayor competencia

La eventual reducción de barreras comerciales podría abrir nuevas oportunidades para las exportaciones ecuatorianas hacia los mercados sudamericanos.

Sin embargo, los expertos advierten que esta apertura también incrementaría la competencia para varios sectores productivos nacionales.

Entre los ejemplos mencionados figura la industria láctea, que tendría que competir directamente con productores de Argentina y Uruguay, así como el sector cárnico frente a la capacidad exportadora de Brasil.

En ese contexto, consideran que la modernización del acuerdo debe ir acompañada de políticas que fortalezcan la competitividad de los productores ecuatorianos.

La seguridad entra en la agenda del Mercosur

Uno de los aspectos que más llamó la atención durante la intervención del presidente Noboa fue la incorporación del tema de la seguridad como parte de la agenda regional.

El mandatario sostuvo que «sin seguridad no hay progreso», al plantear que el combate al crimen organizado transnacional debe convertirse en un eje prioritario de cooperación entre los países sudamericanos.

Para los especialistas, esta propuesta refleja una realidad compartida por la mayoría de los países de América Latina, donde las organizaciones criminales operan cada vez con mayor capacidad transnacional.

No obstante, Bonilla recordó que el Mercosur no dispone actualmente de una estructura regional especializada en seguridad comparable a la existente en materia comercial.

Explicó que la cooperación vigente se limita principalmente al intercambio de información y que cualquier avance requerirá nuevos acuerdos multilaterales o bilaterales entre los Estados miembros.

La relación entre la CAN y el Mercosur continúa siendo un desafío

Otro de los temas analizados fue la coexistencia entre la Comunidad Andina y el Mercosur, dos mecanismos de integración que históricamente han mantenido diferencias en sus modelos comerciales.

Los especialistas consideran que la propuesta ecuatoriana no busca sustituir la participación del país en la CAN, sino profundizar la relación con el Mercosur desde la condición de Estado asociado, aprovechando las ventajas de ambos espacios de integración.

Esta estrategia permitiría a Ecuador ampliar sus oportunidades comerciales sin renunciar a la posibilidad de negociar acuerdos independientes con otros mercados internacionales.

Un debate que apenas comienza

Aunque las propuestas presentadas por Ecuador fueron bien recibidas como una iniciativa para actualizar la integración regional, los analistas coinciden en que su concreción dependerá de un proceso de negociación política y técnica que podría extenderse durante varios meses.

La modernización del ACE-59, la reducción de barreras comerciales y la incorporación de la seguridad como un nuevo eje del Mercosur representan objetivos de largo alcance que requerirán el consenso de todos los países miembros y una hoja de ruta que permita traducir las declaraciones políticas en resultados concretos para la región.

Mientras tanto, la participación de Ecuador en la cumbre reafirma el interés del Gobierno por fortalecer los vínculos con los principales bloques económicos de Sudamérica, apostando por una mayor integración comercial sin perder la flexibilidad que ofrece su condición de Estado asociado.