Jared Kushner mantuvo conversaciones en Egipto con una delegación de Hamás en medio de los esfuerzos de Estados Unidos por acercar posiciones entre el movimiento palestino e Israel. El desarme total de Hamás y su exclusión del futuro gobierno de Gaza aparecen como los principales puntos de tensión para avanzar hacia la siguiente etapa del acuerdo.

Internacional.— Los esfuerzos diplomáticos para avanzar hacia una salida al conflicto en Gaza entraron en una nueva y compleja etapa. Una delegación de Hamás mantuvo este domingo una reunión en Egipto con Jared Kushner, enviado estadounidense y yerno del presidente Donald Trump, en momentos en que Washington intenta reducir las diferencias que persisten entre Israel y el movimiento palestino sobre la implementación de la segunda fase del plan de paz.

El encuentro representa un movimiento diplomático relevante debido a la histórica negativa de Estados Unidos a mantener contactos directos con Hamás, organización que Washington considera terrorista.

Las conversaciones se desarrollaron en medio de profundas diferencias sobre dos asuntos fundamentales: el desarme de Hamás y el futuro control político y administrativo de la Franja de Gaza.

Según fuentes conocedoras del encuentro, el movimiento palestino reiteró durante las conversaciones su compromiso con la hoja de ruta promovida por Estados Unidos, mientras Kushner insistió en que cualquier avance deberá incluir un desarme completo y verificable.

El desarme de Hamás, principal obstáculo

Hamás había expresado a finales de julio su aceptación de una hoja de ruta estadounidense diseñada para poner en marcha la segunda fase del plan de paz.

Esta etapa contempla, entre otros aspectos, el desarme del movimiento islamista y la retirada israelí del territorio palestino.

Sin embargo, las diferencias respecto de cómo aplicar esas condiciones continúan impidiendo un entendimiento definitivo.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, rechazó el planteamiento al considerar que las condiciones propuestas no garantizan lo que su Gobierno define como un “verdadero” desarme de Hamás.

Durante las conversaciones de este domingo, Kushner habría mantenido una posición firme: Hamás debe entregar sus capacidades militares y quedar al margen de la futura administración de Gaza.

El representante estadounidense también habría solicitado pruebas verificables del proceso de desarme, bajo la premisa de garantizar que Gaza no vuelva a representar una amenaza para la seguridad de Israel.

Hamás dice mantener su compromiso con el plan

Durante la reunión en Egipto, representantes de Hamás reiteraron su disposición a continuar con la implementación del plan estadounidense.

Sin embargo, el movimiento palestino también incrementó la presión sobre Israel.

En un comunicado difundido este domingo, Hamás solicitó a la denominada Junta de Paz y a los países mediadores intervenir para conseguir que Israel acepte la hoja de ruta correspondiente a la segunda fase del acuerdo.

La organización pidió específicamente que se ejerza presión sobre Israel para aprobar los mecanismos planteados para avanzar en el proceso.

La posición refleja el complejo equilibrio de las negociaciones: mientras Washington exige garantías concretas sobre el desarme de Hamás, el movimiento palestino reclama compromisos equivalentes de Israel para avanzar hacia el alto al fuego y la implementación de los siguientes componentes del acuerdo.

Hamás plantea dejar la administración civil de Gaza

Otro de los elementos centrales del proceso está relacionado con quién gobernará Gaza en una eventual etapa posterior al conflicto.

Hamás, que controla la Franja desde 2007, anunció en julio la disolución de su administración civil y manifestó su intención de transferir sus responsabilidades al Comité Nacional para la Administración de Gaza.

Este organismo, integrado por tecnócratas palestinos, fue concebido dentro del esquema de transición promovido por la denominada Junta de Paz.

La fórmula busca establecer una administración que pueda asumir las responsabilidades civiles del territorio sin participación directa de Hamás, uno de los requisitos considerados fundamentales por Washington para avanzar hacia un nuevo modelo político en Gaza.

La transición administrativa, sin embargo, está estrechamente vinculada al asunto más complejo de las conversaciones: qué ocurrirá con la estructura militar del movimiento.

Egipto vuelve a ocupar un papel central en la negociación

Las conversaciones desarrolladas este domingo confirmaron nuevamente el protagonismo de Egipto como uno de los principales mediadores de la crisis.

Antes de su encuentro con la delegación de Hamás, Kushner mantuvo reuniones con representantes de Egipto, Catar y Turquía, países involucrados en los esfuerzos diplomáticos para acercar posiciones.

También dialogó con Nickolay Mladenov, alto representante para Gaza de la Junta de Paz encargada de impulsar la implementación del acuerdo.

Kushner se reunió además con el presidente egipcio Abdel Fatah al Sisi, mientras que el dirigente de Hamás Jalil al Haya mantuvo conversaciones por separado con el jefe de los servicios de inteligencia de Egipto, Hasan Rashad.

La multiplicación de reuniones demuestra la intensidad de las gestiones para impedir un nuevo fracaso de las negociaciones.

Un giro en la estrategia estadounidense

El contacto directo entre un representante de la administración Trump y Hamás constituye además un cambio significativo respecto de la política mantenida tradicionalmente por Washington.

Durante años, Estados Unidos rechazó negociaciones directas con el movimiento palestino debido a su designación como organización terrorista y a su responsabilidad en el ataque perpetrado contra Israel el 7 de octubre de 2023, episodio que desencadenó la guerra en Gaza.

Sin embargo, la administración Trump ha mostrado una creciente disposición a utilizar canales directos de negociación como parte de su estrategia para intentar poner fin al conflicto.

Este acercamiento ya había adquirido relevancia durante las negociaciones que permitieron alcanzar un acuerdo de alto al fuego y avanzar en la liberación de los rehenes israelíes que permanecían retenidos.

La reunión de Kushner con representantes de Hamás confirma que Washington está dispuesto a mantener este canal diplomático mientras considere que puede contribuir a consolidar un acuerdo.

Los bombardeos mantienen la presión sobre las negociaciones

Los movimientos diplomáticos se producen mientras las operaciones militares israelíes continúan sobre Gaza, un escenario que mantiene elevada la tensión y dificulta la construcción de confianza entre las partes.

El mantenimiento de los ataques constituye precisamente uno de los principales cuestionamientos del movimiento palestino, que reclama garantías sobre el cumplimiento de los compromisos israelíes antes de avanzar hacia nuevas concesiones.

Israel, por su parte, mantiene como una de sus principales exigencias que Hamás deje de representar una capacidad militar organizada dentro de Gaza.

Así, el futuro de las negociaciones depende de encontrar un mecanismo que permita satisfacer simultáneamente las exigencias israelíes de seguridad, las condiciones planteadas por Hamás y los objetivos políticos establecidos por los mediadores internacionales.

La segunda fase será la verdadera prueba del acuerdo

Superar esta etapa será considerablemente más complejo que alcanzar compromisos temporales de alto al fuego.

La segunda fase del plan aborda cuestiones estructurales que definirán el futuro de Gaza: el desarme de Hamás, la retirada de las fuerzas israelíes, el modelo de administración palestina y las garantías de seguridad posteriores al conflicto.

Cada uno de estos puntos representa una fuente potencial de ruptura.

Para Washington, el objetivo inmediato consiste en convertir los compromisos políticos alcanzados hasta ahora en medidas concretas y verificables. Para Israel, la prioridad continúa siendo impedir que Hamás recupere capacidad militar. Para el movimiento palestino, cualquier acuerdo deberá incluir garantías sobre la retirada israelí y el futuro de Gaza.

La reunión desarrollada en Egipto abre una nueva ventana diplomática, pero las profundas diferencias entre las partes mantienen todavía distante una solución definitiva.

Mientras las conversaciones avanzan entre enviados, mediadores y dirigentes regionales, Gaza continúa esperando que los acuerdos negociados fuera de sus fronteras puedan traducirse finalmente en el terreno en un cese sostenible de las hostilidades y en una salida política a una guerra que ha dejado profundas consecuencias humanitarias.