La líder de Fuerza Popular se convirtió en la primera mujer elegida democráticamente para gobernar Perú. En su primer mensaje a la Nación prometió recuperar la seguridad, reactivar la economía, fortalecer las instituciones y enfrentar los efectos del fenómeno de El Niño, en una investidura que simboliza el giro político del país hacia la centroderecha tras años de inestabilidad.

Perú abrió este 28 de julio un nuevo capítulo en su historia republicana. En el marco de las celebraciones por las Fiestas Patrias, Keiko Fujimori asumió oficialmente la Presidencia de la República para el período 2026-2031, convirtiéndose en la primera mujer elegida por voto popular para ocupar la máxima magistratura del país, un hecho sin precedentes en la política peruana.

La investidura de la líder del partido Fuerza Popular representa además un cambio significativo en el panorama político de América Latina, al consolidar la tendencia observada en varios países de la región hacia gobiernos de centroderecha y derecha, impulsados por el descontento ciudadano frente a la inseguridad, la desaceleración económica y la crisis institucional.

Tras imponerse en la segunda vuelta electoral al candidato de izquierda Roberto Sánchez por una diferencia de 49.641 votos, Fujimori llega al poder luego de tres intentos presidenciales fallidos y más de dos décadas de participación activa en la política nacional.

Una jornada histórica para el Perú

La ceremonia de investidura comenzó con la tradicional Misa Solemne y Te Deum en la Catedral de Lima, acto que reunió a las principales autoridades del Estado y representantes del cuerpo diplomático.

Posteriormente, la nueva mandataria recibió las condecoraciones oficiales de la Orden El Sol del Perú y de la Orden al Mérito por Servicios Distinguidos, antes de trasladarse al Congreso de la República para prestar juramento constitucional.

La banda presidencial fue impuesta por el presidente del Parlamento bicameral, Miguel Ángel Torres, quien oficializó el inicio del nuevo mandato presidencial.

Tras asumir el cargo, Fujimori dirigió su primer Mensaje a la Nación, un discurso de aproximadamente una hora en el que delineó las prioridades de su administración y fijó una hoja de ruta centrada en seguridad, crecimiento económico y fortalecimiento institucional.

«Hoy empezamos a escribir nuestro futuro»

En una de las frases más significativas de su intervención, la nueva presidenta aseguró que el país inicia una nueva etapa política.

«Desde este 28 de julio de 2026 empezaremos a escribir nuestro futuro por los próximos cinco años. Ni un día más.»

La mandataria afirmó que su administración trabajará bajo metas concretas y mecanismos permanentes de evaluación.

«Nos esperan 1.826 días de gestión, durante los cuales cada ministerio, cada región y cada funcionario deberá rendir cuentas permanentemente», manifestó.

Fujimori juró desempeñar el cargo en favor de todos los peruanos, especialmente de aquellos sectores históricamente excluidos, y reiteró su compromiso de preservar los valores democráticos, fortalecer las instituciones y respetar el papel histórico de la Iglesia Católica en la formación cultural y moral del país.

La seguridad será la prioridad absoluta del nuevo Gobierno

Uno de los ejes centrales del discurso presidencial fue la lucha contra la criminalidad organizada.

La mandataria calificó la inseguridad ciudadana como uno de los principales desafíos nacionales y prometió una respuesta contundente del Estado frente al crimen organizado, el narcotráfico y la minería ilegal.

«Vamos a recuperar cada barrio, cada carretera y cada espacio público para las familias peruanas», afirmó.

Como parte de su estrategia, anunció que durante los estados de emergencia las Fuerzas Armadas asumirán temporalmente el liderazgo de las operaciones de seguridad, trabajando conjuntamente con la Policía Nacional para restablecer el control en las zonas más afectadas por la violencia.

Asimismo, adelantó una profunda reforma del sistema penitenciario con el objetivo de impedir que las cárceles continúen funcionando como centros de operaciones del crimen organizado.

Fenómeno de El Niño, otro frente de emergencia

Además de la seguridad, Fujimori identificó al fenómeno climático de El Niño como otra de las prioridades inmediatas de su Gobierno.

La presidenta aseguró que se destinarán recursos extraordinarios para reducir el impacto de posibles inundaciones, deslizamientos y otros eventos asociados al fenómeno, fortaleciendo la capacidad de respuesta del Estado y mejorando la infraestructura preventiva en las regiones más vulnerables.

Aumento histórico del salario mínimo

En materia económica, una de las primeras medidas anunciadas por la nueva administración fue el incremento del salario mínimo nacional.

Fujimori informó que la remuneración mínima mensual aumentará 15 %, pasando de 1.130 soles a 1.300 soles, equivalente a aproximadamente 381 dólares.

Según explicó, la decisión busca recuperar el poder adquisitivo de miles de trabajadores peruanos y estimular el consumo interno como parte de la estrategia de reactivación económica.

Pensión universal para adultos mayores

Otra de las medidas sociales anunciadas fue la ampliación del programa Pensión 65.

El Gobierno duplicará el monto destinado a los adultos mayores que viven en condiciones de pobreza extrema, pasando de 350 soles bimestrales a 700 soles.

La mandataria sostuvo que su objetivo es mejorar la calidad de vida de los ciudadanos desde la infancia hasta la tercera edad mediante políticas sociales sostenibles y focalizadas.

Un Estado debilitado por la corrupción

Durante su mensaje, Fujimori realizó un duro diagnóstico sobre la situación que recibe al asumir la Presidencia.

Según afirmó, el país enfrenta un aparato estatal debilitado por años de improvisación, corrupción y pérdida de institucionalidad.

«Recibimos un Estado debilitado por la corrupción, donde muchas instituciones dejaron de servir al ciudadano para beneficiar intereses particulares», expresó.

La mandataria prometió fortalecer los mecanismos de transparencia, modernizar la administración pública y promover reglas claras para incentivar la inversión privada.

El triunfo de la derecha redefine el mapa político peruano

La llegada de Keiko Fujimori al Palacio de Gobierno también representa un cambio en la orientación política del Perú.

Tras varios años marcados por la confrontación entre distintos sectores ideológicos, la ciudadanía optó en las urnas por una propuesta de centroderecha enfocada en la recuperación del orden público, la estabilidad económica y el fortalecimiento de las instituciones democráticas.

Su victoria refleja una tendencia que también se ha observado en otros países latinoamericanos, donde una parte importante del electorado ha respaldado opciones políticas identificadas con la defensa de la inversión privada, el combate a la delincuencia y políticas económicas orientadas al crecimiento.

Líderes internacionales acompañaron la investidura

La ceremonia reunió a importantes representantes de la comunidad internacional.

Entre las autoridades presentes destacaron el rey Felipe VI de España, el presidente de Argentina Javier Milei, el mandatario ecuatoriano Daniel Noboa, el presidente de Chile José Antonio Kast, además de representantes de Paraguay, Uruguay, Bolivia, Panamá, Honduras, Estados Unidos, China y otras delegaciones diplomáticas.

La amplia presencia internacional fue interpretada como una muestra del interés regional por el nuevo escenario político peruano.

Un desafío marcado por la estabilidad

Keiko Fujimori llega a la Presidencia después de una prolongada trayectoria política que comenzó en 1994, cuando asumió el rol protocolario de primera dama con apenas 19 años durante el gobierno de su padre, el expresidente Alberto Fujimori.

Tras desempeñarse como congresista y competir en cuatro procesos presidenciales, finalmente logró alcanzar la jefatura del Estado en un contexto de fragmentación política y alta demanda ciudadana por soluciones frente a la inseguridad y el estancamiento económico.

Ahora, la primera presidenta elegida democráticamente en la historia del Perú enfrenta el desafío de cumplir las expectativas generadas por su triunfo electoral, reconstruir la confianza en las instituciones y conducir al país hacia una etapa de estabilidad, crecimiento y reconciliación nacional en los próximos cinco años.