Familiares y sobrevivientes de tres embarcaciones pesqueras ecuatorianas acudieron al Legislativo para pedir explicaciones sobre los hechos ocurridos entre enero y marzo en altamar. Testimonios aseguran que una de las naves fue atacada y posteriormente se hundió. Un reporte de The Washington Post plantea una posible vinculación con un programa encubierto de la CIA, información que no ha sido confirmada oficialmente por Ecuador ni Estados Unidos.

Quito.— Ocho pescadores continúan desaparecidos y sus familias aseguran que todavía no conocen qué ocurrió con ellos. Meses después de una serie de incidentes registrados cerca de Galápagos, familiares y sobrevivientes llegaron hasta la Asamblea Nacional para exigir respuestas sobre tres embarcaciones pesqueras ecuatorianas que habrían sido atacadas mientras realizaban labores en altamar.

Los afectados sostienen que acudieron al Legislativo después de no obtener explicaciones suficientes por parte del Ejecutivo sobre las circunstancias de los hechos y, principalmente, sobre el paradero de los tripulantes que permanecen desaparecidos.

Los relatos describen explosiones, presuntos ataques mediante drones, una embarcación destruida y pescadores que aseguran haber sido retenidos y esposados después de buscar ayuda.

Sin embargo, una parte fundamental de estos acontecimientos continúa bajo incertidumbre. Ni el Gobierno ecuatoriano ni la Casa Blanca han confirmado públicamente las versiones que relacionan los ataques con una operación estadounidense, mientras las familias reclaman que se esclarezca lo sucedido.

“Un dron ataca la parte de atrás del barco”

Uno de los testimonios corresponde a Jhon Palacios, pescador y sobreviviente de uno de los incidentes. Según su relato, el 26 de marzo, aproximadamente a las 17:00, los tripulantes se encontraban realizando sus actividades habituales cuando observaron drones y posteriormente una embarcación aproximándose.

Poco después, asegura, comenzaron las explosiones.

Un dron ataca la parte de atrás del barco para que el barco se quede inmóvil. Y el segundo tiro lo pegan por la parte izquierda donde está todo el equipo de comunicación, porque el barco tenía internet, para dejarnos sin internet ni nada”, relató Palacios.

De acuerdo con esta versión, la embarcación habría recibido tres impactos antes de terminar hundiéndose.

Los sobrevivientes sostienen que lograron salir con vida en circunstancias extremas.

Buscaron ayuda y aseguran que terminaron esposados

Después del ataque, según el testimonio de Palacios, los pescadores buscaron asistencia y se aproximaron a una patrulla que identifican como estadounidense.

Esperaban recibir ayuda, pero aseguran que ocurrió algo distinto.

Palacios sostiene que integrantes de la patrulla abordaron y revisaron el pesquero Don Maca, sin encontrar elementos ilícitos.

Después que nos suben a nosotros a la patrulla, ellos van al barco, a Don Maca, revisan y no encuentran nada; pesca dijeron lo que había”, manifestó.

El pescador asegura que, después de la inspección, fueron esposados y trasladados a la cubierta de la otra embarcación.

Estas afirmaciones corresponden al testimonio de los sobrevivientes y no han sido confirmadas de manera independiente por las autoridades estadounidenses.

Precisamente, los afectados solicitan que las instituciones ecuatorianas establezcan oficialmente qué unidades operaban en la zona, bajo qué misión lo hacían y qué ocurrió con las embarcaciones y sus tripulantes.

Ocho pescadores continúan desaparecidos

Más allá de las interrogantes sobre las circunstancias de los ataques, la principal preocupación está en las ocho personas cuyo paradero continúa sin conocerse.

Sus familias exigen información oficial y sostienen que, después de varios meses, permanecen sin respuestas concluyentes.

Entre quienes llegaron a reclamar explicaciones está María Mero, esposa de uno de los pescadores desaparecidos desde enero.

Su pedido es conocer si su esposo continúa con vida y, en caso de encontrarse bajo custodia de alguna autoridad extranjera, determinar dónde está.

A nosotros no nos quieren dar respuesta, no nos dicen nada, y nosotros lo que queremos es que los entreguen a nuestras familias. Si se los fue a dejar a El Salvador o en otra cárcel, que los entreguen a nosotros”, expresó.

La afirmación refleja una de las principales dudas de las familias, aunque hasta el momento no existe confirmación oficial de que los desaparecidos se encuentren detenidos en El Salvador o en otro centro penitenciario extranjero.

Sobrevivientes denuncian secuelas físicas

Los hechos también habrían dejado personas heridas.

Uno de los sobrevivientes relató que todavía enfrenta problemas de visión y lesiones auditivas que atribuye directamente a las explosiones ocurridas durante el incidente.

No puedo ver, me lagrimea el ojo. El oído también lo tengo perforado porque no tengo tímpano. De lado de acá tengo tímpano, pero está perforado”, relató.

Los testimonios aportados por los pescadores describen la violencia de los hechos y las consecuencias que, aseguran, continúan enfrentando meses después.

Además de determinar responsabilidades, las familias piden atención para quienes sobrevivieron y presentan secuelas físicas.

Un reporte apunta a un supuesto programa encubierto de la CIA

El caso adquirió una dimensión internacional después de que The Washington Post publicara información según la cual los ataques contra tres embarcaciones ecuatorianas cerca de Galápagos podrían estar relacionados con un programa encubierto de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA).

El reporte periodístico coloca los acontecimientos ocurridos entre enero y marzo dentro de un escenario mucho más complejo.

No obstante, hasta el momento la Casa Blanca no ha confirmado públicamente esa supuesta participación y el Gobierno ecuatoriano tampoco ha validado la información.

La falta de confirmación oficial obliga a mantener diferenciados los hechos denunciados por los pescadores, los elementos publicados por medios internacionales y aquello que haya sido comprobado por las autoridades.

Para las familias, precisamente esa incertidumbre es uno de los motivos para acudir a la Asamblea Nacional.

¿Qué ocurrió en aguas cercanas a Galápagos?

La presencia de operaciones internacionales contra el narcotráfico en el Pacífico añade otra dimensión al caso.

Las aguas del Pacífico oriental son utilizadas por estructuras criminales para movilizar cargamentos de droga hacia Centroamérica, México y posteriormente Estados Unidos. Ecuador, debido a su ubicación geográfica, se ha convertido en uno de los principales puntos de salida de cocaína hacia mercados internacionales.

Sin embargo, cualquier operación de seguridad desarrollada en ese contexto debe esclarecer la identificación de objetivos, las circunstancias del uso de la fuerza y el tratamiento brindado a civiles.

Los sobrevivientes sostienen que realizaban actividades pesqueras y aseguran que durante la inspección de una de las embarcaciones no se encontraron sustancias ilícitas.

Determinar si existía información previa contra las embarcaciones, quién ejecutó los presuntos ataques y cuál fue el destino de los desaparecidos son algunas de las preguntas que continúan sin una respuesta pública concluyente.

Las familias trasladan su reclamo al Legislativo

Ante la falta de información que consideran suficiente, los familiares decidieron llevar su caso hasta la Asamblea Nacional.

El pedido trasciende la búsqueda de los ocho desaparecidos. También reclaman que Ecuador determine las circunstancias de los incidentes y establezca si existió participación de agentes o unidades de otro país.

Si llegara a comprobarse la intervención de organismos extranjeros, el caso podría abrir interrogantes sobre jurisdicción, soberanía, cooperación internacional, uso de la fuerza y eventuales responsabilidades por las afectaciones a ciudadanos ecuatorianos.

Por ahora, esos escenarios permanecen sujetos a investigación y esclarecimiento. Lo que sí existe es una demanda concreta de ocho familias que esperan saber qué ocurrió con sus seres queridos.

Meses después de los incidentes registrados entre enero y marzo, las preguntas continúan abiertas: quién atacó las embarcaciones, por qué fueron consideradas objetivos, qué ocurrió después de los impactos y, principalmente, dónde están los ocho pescadores desaparecidos.

Mientras Ecuador y Estados Unidos no esclarezcan oficialmente las circunstancias señaladas en los testimonios y reportes periodísticos, las familias mantienen su exigencia ante las instituciones: conocer la verdad y determinar el paradero de los pescadores que todavía no han regresado a casa.