
Las elevadas temperaturas registradas en las últimas semanas se producen en medio de anomalías cálidas del Pacífico. Mientras Ecuador prepara medidas preventivas ante los meses de mayor riesgo, las proyecciones más recientes de científicos peruanos advierten que El Niño Costero podría mantenerse hasta 2027. China se suma a la estrategia ecuatoriana con cooperación económica, tecnológica y un sistema meteorológico apoyado en inteligencia artificial.
QUITO.- El calor inusual que se siente en diferentes sectores de Ecuador podría ser apenas una de las primeras manifestaciones de un escenario climático que obliga al país a mirar con atención los próximos meses.
Las condiciones cálidas del océano Pacífico y el comportamiento de las temperaturas mantienen encendidas las alertas alrededor del fenómeno de El Niño, mientras las proyecciones regionales apuntan a que el episodio podría prolongarse durante los primeros meses de 2027.
En Ecuador, los registros proporcionados alrededor del Índice Ecuatoriano del Fenómeno El Niño (Iefen) han advertido anomalías térmicas importantes. Durante julio se reportaron temperaturas de hasta 4 °C por encima de los valores normales, en un periodo en el que tradicionalmente la Costa atraviesa condiciones más frescas.
La situación ha modificado incluso la percepción del denominado verano costeño: en lugar de las habituales semanas de temperaturas más bajas, varias localidades han experimentado jornadas consecutivas de intenso calor.
Detrás de este comportamiento se encuentra un elemento determinante: el calentamiento anómalo de la superficie del océano Pacífico, tanto en su zona central como frente a las costas de Ecuador.
El Pacífico se calienta y las señales se intensifican
La región Niño 1+2, ubicada frente a las costas de Ecuador y Perú, constituye una de las zonas fundamentales para vigilar la evolución de El Niño Costero.
Las condiciones oceánicas observadas durante los últimos meses han mostrado un calentamiento significativo, mientras los organismos científicos de la región continúan actualizando sus proyecciones.
La advertencia más reciente procedente de Perú incrementa la atención.
La Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN) mantiene activa la “Alerta de El Niño Costero” y, en su comunicado oficial del 14 de agosto, proyectó que el evento en la región Niño 1+2 podría continuar con una magnitud entre fuerte y extraordinaria durante el verano, antes de una transición gradual hacia condiciones neutrales a partir de mayo de 2027.
Para el Pacífico ecuatorial central —región Niño 3.4—, el organismo peruano proyecta que El Niño podría extenderse hasta comienzos del otoño de 2027, con magnitudes de fuerte a muy fuerte entre octubre de 2026 y febrero de 2027.
Se trata de proyecciones que pueden modificarse conforme evolucione el océano y la atmósfera, pero que constituyen una advertencia relevante para Ecuador por su ubicación geográfica y por los antecedentes históricos de afectaciones provocadas por este fenómeno.
El mayor desafío podría llegar con la temporada lluviosa
El calor constituye una señal visible, pero el principal riesgo para Ecuador podría presentarse cuando las condiciones oceánicas cálidas coincidan con el desarrollo de la época lluviosa.
Las experiencias anteriores de El Niño han demostrado que las precipitaciones extraordinarias pueden desencadenar inundaciones, desbordamientos de ríos, deslizamientos, daños en carreteras y puentes, pérdidas agrícolas y afectaciones a viviendas y servicios básicos.
La preocupación aumenta conforme se acerca el último trimestre del año.
Las perspectivas regionales coinciden en mantener una vigilancia especial sobre el periodo comprendido entre finales de 2026 y comienzos de 2027. El ENFEN, por ejemplo, recomienda adoptar medidas de reducción de riesgos y preparación frente a los peligros asociados con El Niño y la temporada lluviosa comprendida entre septiembre de 2026 y abril de 2027.
En julio, el mismo organismo ya advertía que El Niño Costero probablemente continuaría hasta abril de 2027 y que no podía descartarse incluso una magnitud extraordinaria hacia finales de 2026.
Para Ecuador, esta perspectiva obliga a considerar que el desafío no se limita a soportar temperaturas elevadas durante las actuales semanas, sino a preparar infraestructura y capacidad de respuesta antes de que lleguen las lluvias de mayor intensidad.
Ecuador comienza a prepararse
Ante este escenario, las acciones preventivas adquieren especial importancia.
La gestión debe concentrarse en identificar sectores vulnerables, mantener operativos los sistemas de drenaje, intervenir puntos críticos, vigilar ríos y quebradas, preparar albergues y garantizar que municipios y organismos de emergencia dispongan de planes de contingencia.
La prevención también involucra directamente a la ciudadanía.
La acumulación de basura en alcantarillas, canales y sistemas de desfogue puede agravar las inundaciones cuando llegan lluvias intensas. Por ello, las medidas institucionales necesitan complementarse con acciones comunitarias de limpieza y prevención.
La preparación anticipada resulta especialmente importante en provincias de la Costa, históricamente expuestas a las consecuencias de los episodios fuertes de El Niño.
China entra en la estrategia ecuatoriana frente a El Niño
En medio de las alertas climáticas, Ecuador también busca fortalecer su capacidad de prevención mediante cooperación internacional.
Durante el encuentro mantenido en Pekín entre el presidente Daniel Noboa y su homólogo chino, Xi Jinping, Ecuador y China concretaron acuerdos en energía, comercio, inversión, tecnología y gestión de riesgos.
Uno de los principales compromisos contempla aproximadamente $43 millones en cooperación no reembolsable para diferentes proyectos.
Según la información proporcionada por el Gobierno ecuatoriano, alrededor de $28 millones estarán destinados a iniciativas relacionadas con seguridad, salud y reactivación productiva, mientras otros $14,7 millones financiarán proyectos vinculados con educación, producción y prevención de riesgos.
Pero la cooperación frente a El Niño no se limitaría a recursos económicos.
Inteligencia artificial para anticipar emergencias climáticas
Uno de los componentes más relevantes de los acuerdos contempla que China apoye a Ecuador en las etapas de prevención, respuesta y recuperación frente a los posibles impactos del fenómeno.
La cooperación incluye equipamiento médico, recursos materiales y transferencia tecnológica.
Entre las herramientas anunciadas destaca la entrega de un sistema meteorológico apoyado en inteligencia artificial, destinado a fortalecer el monitoreo climático y mejorar la capacidad del país para anticiparse a escenarios de riesgo.
La incorporación de este tipo de tecnología podría convertirse en una herramienta estratégica para obtener información meteorológica con mayor capacidad predictiva y apoyar la toma de decisiones antes de eventos extremos.
Para un país expuesto periódicamente a inundaciones, deslizamientos y alteraciones climáticas asociadas con el Pacífico, ganar tiempo mediante sistemas de alerta y pronóstico puede resultar determinante para proteger infraestructura y vidas humanas.
Energía fotovoltaica también forma parte de los acuerdos
La cooperación entre ambos países incluye además un componente energético.
Ecuador y China acordaron trabajar conjuntamente para impulsar proyectos de generación fotovoltaica, mediante tecnología moderna y fuentes renovables.
El objetivo anunciado es ampliar la capacidad de generación eléctrica del país, mejorar la eficiencia energética y promover un aprovechamiento sostenible de los recursos.
Esta cooperación adquiere relevancia en un contexto en el que los eventos climáticos extremos pueden ejercer presión sobre infraestructura estratégica y obligan a Ecuador a fortalecer la resiliencia de sus sistemas energéticos.
Una advertencia que llega desde Perú: El Niño podría acompañar a la región hasta 2027
Las proyecciones peruanas constituyen uno de los elementos que mayor atención generan actualmente.
El ENFEN ha venido modificando sus perspectivas conforme las condiciones del Pacífico han evolucionado. En junio proyectaba que El Niño Costero iniciado en marzo de 2026 podía prolongarse durante el verano de 2027; posteriormente, sus evaluaciones elevaron el nivel de preocupación ante la persistencia del calentamiento.
El último reporte disponible, fechado el 14 de agosto, mantiene la alerta y considera que las condiciones de El Niño Costero podrían alcanzar magnitudes entre fuertes y extraordinarias durante el próximo verano, mientras el evento del Pacífico central podría mantenerse hasta los primeros meses de 2027.
Esto no significa que Ecuador vaya a experimentar exactamente las mismas condiciones pronosticadas para Perú. Los impactos locales dependen de múltiples factores atmosféricos y oceánicos y deben seguirse mediante los organismos técnicos ecuatorianos.
Pero la evolución regional constituye una señal que Ecuador no puede ignorar.
El calor puede ser solo el comienzo
Por ahora, para buena parte de la población el rostro más evidente de estas alteraciones está en las temperaturas.
Sin embargo, el verdadero desafío podría presentarse durante los próximos meses, cuando el calentamiento oceánico interactúe con la temporada lluviosa.
El escenario obliga a pasar de la observación a la prevención. Municipios, prefecturas, instituciones nacionales, organismos de emergencia y ciudadanía tienen todavía una ventana para revisar drenajes, limpiar canales, identificar zonas vulnerables, actualizar planes de evacuación y fortalecer sistemas de alerta.
La cooperación internacional, incluido el nuevo apoyo tecnológico gestionado con China, puede contribuir a mejorar la capacidad de respuesta, pero ninguna herramienta sustituye la prevención territorial antes de una emergencia.
Ecuador conoce por experiencia histórica la fuerza que puede alcanzar El Niño.
Esta vez, las señales están apareciendo con anticipación: un Pacífico anormalmente cálido, temperaturas elevadas, proyecciones regionales que extienden el evento hasta 2027 y una temporada lluviosa que se aproxima.
La pregunta ya no es únicamente cuánto calor soportará el país durante las próximas semanas, sino qué tan preparado estará Ecuador si El Niño despliega su mayor fuerza cuando lleguen las lluvias.
