
El calentamiento del Pacífico tropical alcanzó, bajo una de las mediciones utilizadas para seguir el fenómeno, una anomalía de 3,07 °C, comparable con el episodio de 2015-2016. La NOAA advierte que El Niño continúa fortaleciéndose.
El fenómeno de El Niño vuelve a situarse en niveles históricos. Una medición diaria de la temperatura superficial del Pacífico tropical alcanzó una anomalía de 3,07 °C, un valor que iguala el máximo observado durante el intenso episodio de 2015-2016 y que mantiene la atención de la comunidad científica sobre su evolución durante los próximos meses.
El dato fue señalado por Zeke Hausfather, climatólogo de Berkeley Earth, quien explicó que septiembre podría cerrar con algunas de las anomalías mensuales más elevadas registradas para este indicador, siempre que no se produzca un cambio significativo durante los últimos días del mes.
La información se basa en observaciones de la temperatura de la superficie del océano obtenidas mediante satélites y boyas de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA).
¿Qué significa el registro de 3,07 °C?
La medición compara la temperatura de la superficie marina en la región conocida como Niño 3.4, ubicada en el Pacífico ecuatorial, con los valores considerados normales para esa zona.
Esta región es uno de los principales puntos de referencia utilizados por los científicos para seguir la evolución de El Niño. Un calentamiento persistente de sus aguas puede modificar los patrones atmosféricos y alterar las lluvias y temperaturas en diferentes partes del planeta.
Sin embargo, que una medición diaria haya alcanzado el nivel observado durante 2015-2016 no significa que todos los indicadores utilizados para evaluar El Niño hayan establecido ya un récord.
La NOAA emplea actualmente, entre otras herramientas, el Índice Oceánico Niño Relativo (RONI), que toma en consideración el calentamiento de la región Niño 3.4 en relación con el comportamiento del conjunto del cinturón tropical. Bajo ese indicador, el episodio actual todavía no supera el máximo histórico, aunque las previsiones apuntan a una intensificación.
NOAA advierte que El Niño continúa fortaleciéndose
El Centro de Predicción Climática de la NOAA informó el 10 de septiembre que El Niño se fortaleció durante el último mes. En agosto, la anomalía de temperatura alcanzó +1,8 °C en Niño 3.4, +2,5 °C en Niño 3 y +3,4 °C en Niño 1+2.
El organismo mantiene activa una advertencia de El Niño y calcula una probabilidad superior al 90 % de que el evento alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño e invierno 2026-2027 del hemisferio norte.
Las consecuencias ya comienzan a sentirse en distintas regiones. En sectores de Centroamérica, la sequía está afectando cultivos y ganado, mientras la reducción de las precipitaciones y la disponibilidad de agua también genera preocupación en torno al funcionamiento del Canal de Panamá.
¿Por qué El Niño altera el clima mundial?
El Niño corresponde a la fase cálida del fenómeno natural conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENSO).
Su desarrollo está relacionado con cambios en los vientos y las temperaturas del Pacífico ecuatorial. Cuando los vientos alisios se debilitan, las aguas cálidas acumuladas en el Pacífico occidental pueden desplazarse hacia el centro y el este del océano.
Si ese calentamiento persiste durante varios meses, puede modificar la circulación atmosférica y producir efectos muy diferentes según la región: mientras determinados territorios enfrentan condiciones más secas y cálidas, otros pueden registrar mayores precipitaciones.
La magnitud de esos impactos no depende únicamente de la temperatura del océano. También intervienen la duración del episodio, la interacción entre océano y atmósfera y las condiciones climáticas particulares de cada territorio.
El cambio climático, otra variable bajo estudio
La relación entre el calentamiento global y la intensidad de El Niño continúa siendo objeto de investigación científica. Aunque existe amplio conocimiento sobre el aumento de la temperatura global provocado por las emisiones de gases de efecto invernadero, determinar cuánto modifica ese calentamiento la frecuencia o intensidad específica de los episodios ENSO sigue siendo una cuestión más compleja.
Investigaciones recientes han encontrado señales de una mayor variabilidad de El Niño durante las últimas décadas, pero los científicos continúan estudiando el alcance de esa relación.
Por ahora, los registros del Pacífico confirman que El Niño de 2026 se encuentra en una fase de rápido fortalecimiento. Su evolución durante los próximos meses será determinante para establecer hasta dónde llegará su intensidad y cuáles serán sus efectos sobre las lluvias, las temperaturas, la agricultura y los recursos hídricos en diferentes regiones del planeta.
