
Supervivientes denuncian que los edificios de la Gran Misión Vivienda Venezuela «eran de cartón» tras el colapso de decenas de bloques durante el sismo del 24 de junio. La tragedia reabre el debate sobre la calidad de las construcciones ejecutadas por la empresa turca Summa durante el gobierno de Hugo Chávez.
La promesa de ofrecer un hogar digno a miles de familias venezolanas se ha convertido, para muchos sobrevivientes del terremoto que golpeó Venezuela el pasado 24 de junio, en un símbolo de dolor, pérdidas y cuestionamientos.
Los edificios del urbanismo Ciudad Chávez, en Playa Grande, estado La Guaira, construidos como parte de la Gran Misión Vivienda Venezuela, colapsaron o quedaron gravemente comprometidos tras el movimiento telúrico, dejando a cientos de familias nuevamente sin techo y reabriendo el debate sobre la calidad estructural de uno de los programas sociales más emblemáticos impulsados por el fallecido presidente Hugo Chávez.
«Eran de cartón»: el testimonio que resume la tragedia
Entre los escombros de lo que alguna vez fue su apartamento, una mujer venezolana intenta rescatar las pocas pertenencias que sobrevivieron al desastre.
La mujer, de 37 años, perdió por tercera vez su vivienda a causa de una tragedia natural. Primero fue el deslave de Vargas de 1999; después, las inundaciones de 2005; ahora, el terremoto destruyó el apartamento que recibió en 2013 dentro del proyecto habitacional promovido por el chavismo.
Su testimonio refleja el sentir de numerosos residentes.
«El material no era acorde. Esa vaina no era fuerte para sostener tanto peso… Eran de cartón«, afirma al describir la estructura de los edificios, donde asegura que predominaban materiales livianos como drywall y fibra de vidrio.
Las críticas no provienen únicamente de esta mujer. Otros habitantes sostienen que las edificaciones nunca ofrecieron la solidez que esperaban para un complejo destinado a albergar miles de familias.
El programa estrella del chavismo, bajo la lupa
La Gran Misión Vivienda Venezuela fue lanzada en 2011 con el objetivo de reducir el déficit habitacional y construir millones de viviendas para familias de bajos recursos.
En agosto de 2012, durante una visita al proyecto en Playa Grande, Hugo Chávez calificó el complejo como un ejemplo de la revolución bolivariana y aseguró que entregaría «apartamentos y viviendas de calidad» gracias a la cooperación internacional con Turquía.
Sin embargo, quince años después, el terremoto ha colocado ese modelo habitacional bajo un intenso escrutinio.
Según los testimonios recogidos tras la emergencia, cerca del 80 % de los 196 edificios que conformaban Ciudad Chávez colapsaron o sufrieron daños estructurales severos, mientras que muchos de los restantes podrían ser demolidos por razones de seguridad.
La empresa turca Summa responde a las acusaciones
Uno de los focos del debate apunta hacia la empresa turca Summa, responsable del diseño y construcción del urbanismo durante el gobierno de Hugo Chávez.
Frente a las denuncias de los residentes, la constructora defendió el proyecto y aseguró que las edificaciones fueron diseñadas conforme a las normas sísmicas vigentes en el momento de su ejecución.
Según la compañía, las estructuras combinaban cimentaciones de concreto reforzado con sistemas de acero ligero y fueron revisadas por ingenieros independientes, además de recibir la aprobación técnica de un grupo de ingeniería de PDVSA designado por el entonces Ministerio de Vivienda.
Summa sostiene que el terremoto superó ampliamente las cargas sísmicas previstas en el diseño original.
La empresa también argumentó que desconoce el alcance de las modificaciones realizadas por los propietarios después de la entrega de los apartamentos, por lo que no puede determinar cuánto pudieron influir esos cambios en los colapsos registrados.
Las modificaciones de los residentes también son analizadas
Varios habitantes reconocen que, con el paso de los años, muchos apartamentos fueron modificados para adaptarse a las necesidades familiares.
Uno de los sobrevivientes, explicó que reforzó las paredes de su vivienda con bloques porque el drywall (cartón y yeso) permitía la entrada de roedores.
Paradójicamente, considera que esa decisión pudo salvar la vida de su familia.
Mientras buena parte de la estructura colapsó, el sector correspondiente a su apartamento permaneció en pie, algo que atribuye al refuerzo adicional que realizó años atrás.
Otros residentes instalaron pisos de cerámica, revestimientos y grandes tanques de almacenamiento de agua para enfrentar los frecuentes cortes del servicio, modificaciones que también incrementaron significativamente el peso soportado por las edificaciones.
El Gobierno rechaza que existieran fallas estructurales
Las autoridades venezolanas han rechazado que el colapso responda a defectos de construcción.
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, atribuyó los daños a la extraordinaria magnitud del terremoto y sostuvo que la mayoría de los edificios destruidos pertenecían a desarrollos privados, descartando que exista evidencia concluyente sobre deficiencias estructurales en los proyectos estatales.
De acuerdo con cifras oficiales citadas en el reportaje, el desastre deja más de 800 edificios afectados, cerca de 200 completamente colapsados, miles de fallecidos y decenas de miles de desaparecidos en distintas regiones del país.
Familias que vuelven a empezar desde cero
Más allá del debate técnico y político, la tragedia tiene rostro humano. Muchas familias sobrevivieron al sismo, pero perdieron nuevamente todo su patrimonio.
Algunos vecinos denuncian incluso saqueos posteriores al colapso de los edificios, mientras otros permanecen viviendo en refugios temporales o en carpas instaladas frente a los restos de lo que alguna vez fueron sus hogares.
La historia de Jhaymar Cantillos resume esa incertidumbre.
Aunque agradece al Gobierno por haberle otorgado una vivienda años atrás, hoy reconoce que el miedo le impide regresar a vivir en el mismo lugar y espera ser reubicada junto con sus hijos en una zona alejada del riesgo sísmico.
Un programa emblemático que enfrenta nuevas preguntas
El terremoto no solo destruyó edificios; también abrió un profundo debate sobre la calidad de las construcciones públicas, los controles técnicos aplicados durante su ejecución y la responsabilidad compartida entre constructores, autoridades y propietarios.
Mientras los residentes insisten en que las edificaciones «eran de cartón», la empresa Summa sostiene que las estructuras fueron levantadas conforme a las especificaciones técnicas existentes y que el sismo excedió ampliamente los parámetros para los que fueron diseñadas.
Las investigaciones que se desarrollen en los próximos meses serán determinantes para establecer las causas del colapso y definir si la tragedia fue consecuencia exclusiva de un fenómeno natural extraordinario o si existieron factores constructivos y de mantenimiento que agravaron el impacto sobre uno de los programas habitacionales más representativos del chavismo.
