El potente movimiento telúrico golpeó el occidente colombiano y se convirtió en el terremoto más fuerte registrado en el país durante la última década. Mientras continúan las labores de búsqueda y rescate, expertos explican por qué el sismo pudo sentirse durante tanto tiempo y en una extensa zona del territorio.

Colombia enfrenta una de sus emergencias más graves de los últimos años después del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el occidente del país y provocó graves daños en varias ciudades.

El balance recogido tras la emergencia eleva a 181 el número de personas fallecidas, 2.595 los heridos y 195 los desaparecidos, mientras los organismos de socorro continúan desplegados en las zonas afectadas en busca de posibles sobrevivientes.

El terremoto tuvo su epicentro en las proximidades de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, y se originó a una profundidad superior a los 100 kilómetros. Por estas características, especialistas lo consideran un sismo de profundidad intermedia.

Las consecuencias se extendieron por diferentes puntos del occidente colombiano. Cali figura entre las ciudades afectadas, mientras que en Pereira y Manizales se reportaron daños en viviendas, edificios y diferentes tipos de infraestructura.

Más de un minuto y medio de movimiento

Uno de los aspectos que más llamó la atención entre quienes experimentaron el terremoto fue su duración.

Los registros citados del Servicio Geológico Colombiano señalan que el movimiento telúrico habría tenido una duración aproximada de entre 90 segundos y dos minutos, aunque la percepción de cada persona pudo variar considerablemente dependiendo de su ubicación y de las condiciones del lugar donde se encontraba.

La duración de un terremoto no se determina únicamente por el tiempo durante el cual una persona siente que el suelo se mueve.

Los sismómetros pueden detectar movimientos extremadamente pequeños que resultan imperceptibles para los seres humanos. Por ello, mientras una persona puede advertir únicamente los segundos de mayor intensidad, los instrumentos científicos son capaces de continuar registrando las ondas sísmicas durante varios minutos.

También influyen factores como la distancia respecto del hipocentro, las características geológicas del terreno, la estructura de los edificios y el piso en el que se encontraba una persona al momento del movimiento.

Los suelos blandos, por ejemplo, pueden amplificar determinadas ondas sísmicas, mientras que permanecer en los pisos superiores de una edificación puede incrementar la sensación de oscilación.

¿Por qué fue tan fuerte el terremoto?

El fenómeno está directamente relacionado con la compleja dinámica tectónica que caracteriza al Pacífico colombiano.

El terremoto se produjo en una región donde la placa de Nazca se introduce debajo de la placa Sudamericana, proceso geológico denominado subducción y responsable de una parte importante de la actividad sísmica que se registra en esta zona del continente.

Colombia forma parte del denominado Cinturón de Fuego del Pacífico, una enorme franja de intensa actividad tectónica y volcánica que se extiende aproximadamente por 40.000 kilómetros alrededor del océano Pacífico.

En esta región se concentra alrededor del 90 % de los sismos del planeta y cerca del 80 % de los terremotos de mayor magnitud, debido principalmente al movimiento, convergencia y fricción permanente entre diferentes placas tectónicas.

El terremoto colombiano vuelve así a poner en evidencia la enorme actividad geológica de una región de la que también forman parte países latinoamericanos como Ecuador, Chile, Perú, México y varias naciones de Centroamérica.

Miles de edificaciones resultaron afectadas

La dimensión material de la emergencia también es considerable.

Según el balance presentado por las autoridades, 1.136 viviendas quedaron destruidas y otras 8.357 presentan daños, mientras 48 edificios colapsaron.

Las afectaciones también alcanzaron infraestructura esencial para las comunidades: 807 centros educativos, 85 establecimientos de salud, 74 vías, 377 centros comunitarios y 16 acueductos registraron algún tipo de daño.

Incluso la pista de un aeropuerto aparece entre la infraestructura afectada.

En Pereira, organismos de emergencia y ciudadanos organizaron cadenas humanas para retirar escombros mientras continuaba la búsqueda de personas desaparecidas.

Gobierno anuncia medidas para los damnificados

En Manizales, una de las ciudades golpeadas por el terremoto, las autoridades nacionales anunciaron medidas destinadas a atender a quienes perdieron sus hogares.

Entre las acciones previstas consta la entrega de subsidios de arriendo para 1.150 familias cuyas viviendas resultaron destruidas, como una respuesta inicial mientras se desarrollan los planes de reconstrucción.

También se anunció que el Gobierno asumirá durante tres meses el pago de servicios públicos de los establecimientos comerciales afectados.

Solo en Manizales se reportaron cinco personas fallecidas, 112 heridas y 142 ciudadanos alojados temporalmente en albergues debido a los daños sufridos en sus viviendas.

Una emergencia que mantiene en alerta a Colombia

Mientras avanzan las evaluaciones estructurales y las labores de rescate, Colombia comienza a dimensionar las consecuencias de uno de los terremotos más severos de su historia reciente.

La prioridad permanece concentrada en localizar a las personas desaparecidas, atender a los heridos y garantizar alojamiento y asistencia a las familias damnificadas.

El desastre también vuelve a colocar sobre la mesa la vulnerabilidad de las ciudades asentadas dentro del Cinturón de Fuego del Pacífico y la necesidad de fortalecer permanentemente los sistemas de prevención, construcción sismorresistente y respuesta ante emergencias.

Para Colombia, las próximas jornadas serán determinantes. Más allá de las cifras y los daños materiales, cientos de familias enfrentan ahora el desafío de recuperar sus viviendas y comunidades después de un terremoto que, aunque duró apenas unos minutos, dejará consecuencias durante mucho más tiempo.