El Departamento de Estado confirmó que revisará y revocará de manera progresiva visas de no inmigrante cuando determine que fueron obtenidas con la intención previa de ingresar a Estados Unidos como visitante temporal y posteriormente solicitar asilo para permanecer en el país. La medida forma parte del endurecimiento de la política migratoria de la administración de Donald Trump.

Washington.— El Gobierno de Estados Unidos anunció una nueva medida dentro del endurecimiento de su política migratoria: el Departamento de Estado revocará visas de turismo y negocios de extranjeros que ingresaron al país como visitantes temporales y posteriormente solicitaron asilo, cuando las autoridades determinen que el visado fue obtenido con esa finalidad.

La decisión fue confirmada este martes por el portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, quien señaló que la institución trabaja conjuntamente con el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) para identificar los casos.

“Estamos colaborando con el DHS para identificar y revocar las visas de no inmigrante de los extranjeros que han llegado a Estados Unidos alegando ser visitantes de corta duración, pero que luego solicitan asilo para quedarse aquí de forma permanente”, declaró Pigott a la agencia AFP.

El funcionario agregó que, bajo el criterio de la administración estadounidense, obtener una visa con el propósito de solicitar posteriormente asilo puede constituir fraude y convertirse en causal de revocación.

El procedimiento, según las autoridades, será aplicado “de manera progresiva”.

La medida apunta a la intención con la que se obtuvo la visa

El anuncio genera especial atención entre extranjeros que han ingresado a Estados Unidos utilizando visas temporales de turismo o negocios.

La medida se enfoca en aquellos casos en los que las autoridades consideren que el solicitante obtuvo la visa presentándose como visitante temporal cuando, desde el inicio, su verdadera intención habría sido permanecer en Estados Unidos mediante una petición de asilo.

Esta distinción resulta fundamental.  El anuncio no implica necesariamente que toda persona que haya solicitado asilo después de ingresar legalmente con una visa de turismo o negocios haya cometido automáticamente fraude. El elemento que las autoridades buscan establecer es si existió una intención previa incompatible con las condiciones bajo las cuales se concedió el visado.

En consecuencia, la presentación posterior de una solicitud de asilo y la existencia de una presunta tergiversación al momento de solicitar o utilizar la visa son cuestiones jurídicamente diferentes que deberán ser analizadas según las circunstancias de cada caso.

Revocaciones podrían alcanzar una cifra récord

Medios estadounidenses han informado que el Gobierno habría revocado hasta 200.000 visas, una cifra que, de confirmarse, representaría un registro sin precedentes.

El Departamento de Estado, sin embargo, no ha confirmado oficialmente ese número, aunque tampoco lo ha desmentido.

La institución se ha limitado a señalar que la revisión continuará progresivamente mientras las autoridades identifican situaciones que podrían justificar la cancelación de visas de no inmigrante.

El anuncio se produce después de que, a comienzos de agosto, el propio Departamento de Estado informara que alrededor de 175.000 extranjeros habían perdido sus visas desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca en enero de 2025.

Las causas mencionadas entonces fueron diversas e incluyeron actividades delictivas, determinadas infracciones legales y otras conductas que, según las autoridades estadounidenses, justificaban una revisión del estatus migratorio o de la vigencia del documento.

Trump profundiza el endurecimiento migratorio

La nueva disposición se enmarca en la política migratoria impulsada por el presidente Donald Trump, quien ha convertido el control de la inmigración irregular en uno de los principales ejes de su administración.

Desde su regreso al poder en enero de 2025, el Gobierno estadounidense ha intensificado las deportaciones de personas en situación migratoria irregular y ha ampliado los controles relacionados con la entrada y permanencia de extranjeros.

La estrategia no se ha limitado a quienes cruzan irregularmente la frontera. La administración también ha reforzado los mecanismos de revisión para extranjeros que ingresan mediante vías legales y visas temporales.

Con la nueva actuación anunciada por el Departamento de Estado, el Gobierno pone el foco sobre el uso que determinadas personas hacen de las visas de no inmigrante después de ingresar al territorio estadounidense.

¿Qué pasa con quienes ya tienen una solicitud de asilo?

La revocación de una visa y una solicitud de asilo corresponden a procedimientos jurídicos distintos.

Una visa permite a un extranjero solicitar el ingreso a Estados Unidos bajo determinadas condiciones, mientras que el asilo constituye un mecanismo de protección para personas que alegan persecución o temor de persecución bajo las causales reconocidas por la legislación estadounidense.

Por ello, la cancelación de una visa no equivale automáticamente al rechazo de una petición de asilo, cuyo análisis corresponde a los procedimientos migratorios aplicables.

La medida anunciada sí podría tener consecuencias importantes para la situación migratoria de los afectados, especialmente dependiendo del estado de su solicitud, las condiciones de permanencia en el país y las decisiones posteriores de las autoridades migratorias.

Una advertencia para futuros solicitantes de visa

La decisión también envía un mensaje a quienes planean solicitar una visa estadounidense de turismo o negocios.

Las autoridades consulares evalúan este tipo de solicitudes bajo la premisa de que el extranjero pretende realizar una visita temporal y cumplirá las condiciones correspondientes a su categoría migratoria.

Si posteriormente el Gobierno determina que existió una intención deliberadamente distinta al momento de solicitar el documento, podría considerar que hubo una declaración falsa o fraude migratorio, con posibles consecuencias sobre la visa y futuras solicitudes de ingreso.

El alcance definitivo de la nueva política dependerá ahora de cómo el Departamento de Estado y el DHS desarrollen la revisión individual de los casos.

Por el momento, Washington ha dejado clara su intención de avanzar “de manera progresiva” con las revocaciones, profundizando una política migratoria que, bajo la administración Trump, ha extendido los controles desde la inmigración irregular hasta los mecanismos utilizados por extranjeros que ingresan legalmente al país.