
Tres personas fueron detenidas en operativos simultáneos en Guayas y Bolívar. La investigación reveló que entre las víctimas había menores de edad expuestos a graves riesgos durante el trayecto migratorio.
Una operación conjunta entre la Policía Nacional, la Fiscalía General del Estado y organismos de cooperación internacional permitió desarticular una presunta organización dedicada al tráfico ilícito de migrantes, que habría captado a ciudadanos ecuatorianos con la promesa de llevarlos hasta Estados Unidos mediante rutas irregulares a cambio de sumas que alcanzaban los 20.000 dólares por persona.
El operativo, denominado «Fénix 335», se ejecutó la noche del 30 de junio en distintos sectores de las provincias de Guayas y Bolívar, donde fueron aprehendidos tres ciudadanos ecuatorianos señalados de integrar la estructura que, según las investigaciones, coordinaba el traslado clandestino de personas a través de varios países del continente.
Menores de edad entre las principales víctimas
Uno de los aspectos que mayor preocupación genera dentro del caso es la presencia de niñas, niños y adolescentes entre las víctimas identificadas por las autoridades.
Las investigaciones permitieron establecer la existencia de al menos ocho personas afectadas por esta presunta red. Entre ellas, dos menores de edad habrían sido abandonados en la zona limítrofe entre México y Estados Unidos, quedando expuestos a condiciones de extrema vulnerabilidad.
Asimismo, otro grupo de menores fue retenido por autoridades migratorias en el estado mexicano de Jalisco tras detectarse que portaban documentación presuntamente irregular. Esta situación provocó su separación de los adultos con quienes viajaban y obligó a la activación de protocolos internacionales de protección para salvaguardar sus derechos.
Las autoridades consideran que estos hechos evidencian el alto nivel de riesgo al que son sometidas las personas que recurren a organizaciones dedicadas al tráfico ilícito de migrantes.
Una estructura que lucraba con la necesidad de migrar
De acuerdo con la investigación, la organización ofrecía gestionar el traslado de ciudadanos ecuatorianos hacia territorio estadounidense utilizando corredores clandestinos que atravesaban varios países de la región.
El costo del viaje fluctuaba entre 19.000 y 20.000 dólares por persona, valores que las víctimas o sus familiares debían cancelar con la expectativa de alcanzar el denominado «sueño americano», sin conocer los peligros que implicaban estos recorridos irregulares.
Las pesquisas apuntan a que la estructura no solo captaba a los migrantes, sino que también coordinaba la logística del desplazamiento, exponiéndolos a redes criminales, abandono, separación familiar e incluso al uso de documentos presuntamente falsificados para intentar superar los controles migratorios.
Allanamientos y evidencias
Las intervenciones policiales se desarrollaron en los distritos Florida y Pascuales, en Guayaquil, así como en la ciudad de Guaranda, provincia de Bolívar.
Como resultado del operativo fueron detenidos tres ciudadanos ecuatorianos de 39, 39 y 57 años de edad. Uno de los aprehendidos mantenía una orden de captura vigente por el delito de tráfico ilícito de migrantes, mientras que los otros dos no registraban antecedentes penales al momento de su detención.
Durante los allanamientos se incautaron tres teléfonos celulares y una computadora portátil, dispositivos que serán sometidos a pericias informáticas para obtener información que permita establecer el alcance de las operaciones de la organización e identificar a otros posibles involucrados.
Los detenidos fueron puestos a disposición de la autoridad judicial competente, mientras las investigaciones continúan abiertas.
Cooperación internacional frente a un delito transnacional
La operación fue ejecutada por la Unidad Nacional de Investigación contra la Trata de Personas y Tráfico Ilícito de Migrantes (UNAT), perteneciente a la Dirección Nacional de Investigación contra la Violencia de Género, Mujer, Familia, Niñez y Adolescencia y Tráfico Ilícito de Migrantes (DINAF), con el apoyo de la Fiscalía General del Estado y en coordinación con el Servicio de Seguridad Diplomática de los Estados Unidos.
La articulación entre instituciones nacionales y organismos internacionales responde a la naturaleza transnacional de este delito, cuya investigación suele extenderse más allá de las fronteras ecuatorianas debido a las rutas utilizadas por las organizaciones criminales.
Un fenómeno que continúa cobrando víctimas
El tráfico ilícito de migrantes constituye una de las actividades más lucrativas para las organizaciones delictivas dedicadas al crimen organizado. Aprovechando las aspiraciones de miles de personas que buscan mejores oportunidades fuera del país, estas redes ofrecen rutas irregulares que frecuentemente terminan en extorsiones, desapariciones, trata de personas, explotación laboral o abandono en zonas fronterizas.
Las autoridades reiteraron que las investigaciones continuarán para identificar a otros posibles integrantes de la estructura y desmantelar completamente la red, al tiempo que exhortaron a la ciudadanía a desconfiar de quienes ofrecen ingresos irregulares a otros países y denunciar cualquier actividad relacionada con el tráfico de migrantes.
La operación Fénix 335 representa un nuevo golpe contra este tipo de organizaciones criminales, pero también pone de manifiesto los desafíos que enfrenta el país para combatir un delito que trasciende fronteras y que, en muchos casos, tiene como principales víctimas a familias enteras y menores de edad expuestos a situaciones de alto riesgo.
