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El máximo tribunal estadounidense rechazó la orden ejecutiva del presidente que buscaba eliminar la ciudadanía automática para hijos de extranjeros indocumentados. El fallo reafirma un precedente constitucional vigente desde hace más de 150 años.

La batalla jurídica por el futuro de la ciudadanía por nacimiento en Estados Unidos terminó con un golpe directo contra la agenda migratoria de Donald Trump. La Corte Suprema del país anuló la orden ejecutiva impulsada por el mandatario para limitar el derecho de los niños nacidos en territorio estadounidense a obtener automáticamente la ciudadanía.

Con una votación de 6 jueces a favor y 3 en contra, el máximo tribunal decidió mantener la interpretación histórica de la 14ª Enmienda de la Constitución estadounidense, que establece que toda persona nacida o naturalizada en Estados Unidos es ciudadana del país.

La resolución representa una de las mayores derrotas judiciales para Trump durante su segundo mandato, debido a que la medida migratoria había sido anunciada como una de sus prioridades desde el primer día de su regreso a la Casa Blanca.

La orden que encendió la batalla constitucional

El 20 de enero de 2025, horas después de asumir nuevamente la presidencia, Donald Trump firmó una orden ejecutiva con la intención de poner fin a la ciudadanía automática para los hijos de padres extranjeros que se encontraban en Estados Unidos sin autorización legal o con visas temporales.

El argumento del mandatario era que la ciudadanía por nacimiento incentivaba la inmigración irregular y permitía que extranjeros obtuvieran beneficios del sistema estadounidense.

Trump sostuvo durante años que esta política representaba un “imán” para la inmigración ilegal y que debía ser eliminada para proteger los intereses del país.

Sin embargo, organizaciones civiles, estados y defensores de los derechos migratorios llevaron la medida ante los tribunales al considerar que la orden presidencial chocaba directamente con la Constitución.

La Enmienda 14 vuelve a ser el muro jurídico contra Trump

El centro del debate fue la llamada Enmienda 14, aprobada en 1868 después de la Guerra Civil estadounidense.

La norma surgió principalmente para garantizar la ciudadanía y la igualdad de derechos de los antiguos esclavos liberados, estableciendo que:

Toda persona nacida o naturalizada en Estados Unidos es ciudadana del país.

La Corte Suprema determinó que esa protección no puede ser eliminada mediante una simple orden presidencial.

La sentencia, redactada por el presidente del tribunal, el juez John Roberts, señaló que quienes nacen en territorio estadounidense son “ciudadanos en el nacimiento”, sin importar la situación migratoria de sus padres.

El fallo destacó que la ciudadanía representa “el derecho a tener derechos” y que la promesa constitucional debía mantenerse para todas las personas nacidas bajo jurisdicción estadounidense.

Trump responde: busca una salida en el Congreso

Tras conocer la decisión, Trump reaccionó en su red social Truth Social y calificó el mantenimiento de la ciudadanía por nacimiento como algo negativo para el país.

El presidente aseguró que el Congreso podría impulsar una legislación para terminar con esta política y pidió iniciar ese proceso inmediatamente.

Sin embargo, expertos constitucionales señalan que modificar una garantía establecida en la Constitución requeriría un proceso mucho más complejo: una reforma constitucional aprobada por amplias mayorías en el Congreso y ratificada por los estados.

Una decisión histórica con impacto político

La sentencia generó celebraciones entre organizaciones defensoras de los inmigrantes.

Krish O’Mara Vignarajah, presidenta de Global Refuge, afirmó que la Enmienda 14 demostró su fortaleza frente a los intentos de limitar su alcance.

También legisladores demócratas y grupos de derechos civiles señalaron que la Corte confirmó un principio que, según ellos, había estado vigente durante generaciones: que cualquier persona nacida en suelo estadounidense tiene derecho a la ciudadanía.

División entre los jueces

Aunque la mayoría de la Corte respaldó la ciudadanía por nacimiento, los tres jueces que votaron en contra expresaron fuertes críticas.

El juez Clarence Thomas argumentó que la interpretación actual de la Enmienda 14 amplía su propósito original más allá del contexto histórico de la emancipación.

Por su parte, el juez Samuel Alito cuestionó que la decisión permita la ciudadanía incluso en casos de personas que viajan al país con el objetivo específico de dar a luz.

La batalla migratoria continúa

Aunque Trump perdió esta batalla judicial, la discusión sobre inmigración seguirá siendo uno de los principales conflictos políticos en Estados Unidos.

La administración todavía mantiene otras iniciativas relacionadas con controles fronterizos, deportaciones y restricciones migratorias.

Pero la decisión sobre la ciudadanía por nacimiento deja un mensaje contundente: un presidente puede impulsar cambios políticos, pero no puede modificar unilateralmente un derecho protegido por la Constitución estadounidense.

La Enmienda 14 sobrevivió al intento de cambio y se convirtió nuevamente en el principal límite jurídico frente a una de las apuestas más ambiciosas de Trump en materia migratoria.