Breve

El deterioro económico que enfrenta el sistema de salud del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social continúa profundizando la crisis de atención para millones de afiliados en Ecuador. La reducción en la compra de medicinas, el incremento de pagos a prestadores privados y el creciente déficit del fondo de pensiones evidencian un escenario crítico que expertos consideran insostenible si no se aplican reformas estructurales urgentes.

El debilitamiento financiero impacta directamente a los afiliados

La crisis financiera que atraviesa el IESS ya tiene efectos visibles en la calidad de los servicios médicos que reciben jubilados, trabajadores y beneficiarios del sistema de seguridad social. Uno de los principales indicadores del deterioro es la disminución del presupuesto destinado a medicamentos e insumos hospitalarios.

Mientras en 2018 la institución destinó cerca de USD 568 millones para abastecimiento médico, en 2025 el gasto se redujo a aproximadamente USD 335 millones, una caída que especialistas vinculan directamente con el incremento de quejas por falta de medicinas, retrasos en tratamientos y limitaciones en la atención hospitalaria.

Francisco Bolaños, especialista en seguridad social, sostiene que la insuficiencia de recursos ha terminado trasladando el peso de la crisis a los pacientes, quienes enfrentan cada vez mayores dificultades para acceder oportunamente a consultas, cirugías y tratamientos especializados.

Crece la dependencia de prestadores privados

Otro de los factores que preocupa a expertos y exfuncionarios es la disminución progresiva de la operatividad de las unidades médicas propias del IESS, mientras aumentan los pagos a clínicas y prestadores externos.

Durante 2025, el Instituto destinó alrededor de USD 692,9 millones a servicios privados de salud, equivalente a más del 60 % del gasto total del fondo de salud. En contraste, las unidades médicas internas recibieron apenas USD 307,7 millones.

Para Francisco Mora, exdirector de Salud del IESS, esta tendencia refleja una pérdida de capacidad institucional que debilita aún más al sistema público de seguridad social.

Según advierte, mientras las casas de salud privadas continúan absorbiendo mayores recursos, los hospitales y centros médicos propios reducen servicios, personal y capacidad de atención, provocando una dependencia creciente de terceros para cubrir la demanda de los afiliados.

Una deuda estatal que sigue creciendo

A este panorama se suma la millonaria deuda que mantiene el Estado ecuatoriano con el seguro de salud del IESS. Hasta noviembre de 2024, la obligación acumulada alcanzaba aproximadamente USD 17 mil millones, una cifra que especialistas califican como una amenaza para la estabilidad futura de la institución.

Analistas consideran que la falta de transferencias oportunas por parte del Estado ha limitado la capacidad operativa del sistema y acelerado el deterioro financiero del fondo de salud y del fondo de pensiones.

El fondo de pensiones entra en fase crítica

La situación también golpea al sistema jubilatorio. Proyecciones económicas advierten que en 2026 el fondo de pensiones del IESS enfrentará uno de los momentos más delicados de su historia reciente.

Ese año, la institución deberá desembolsar alrededor de USD 7.400 millones para cubrir jubilaciones, pero apenas recibirá cerca de USD 3.400 millones provenientes de aportes de afiliados y empleadores.

Incluso si el Estado cumple íntegramente con el aporte del 40 % establecido en la ley, persistirá un déficit cercano a USD 1.200 millones. Esto obligaría al IESS a utilizar reservas acumuladas durante años mediante la venta de activos e inversiones.

Expertos como Augusto de la Torre, execonomista jefe del Banco Mundial para América Latina, advierten que gran parte de esas reservas no son líquidas, pues están concentradas en bonos estatales, créditos hipotecarios y préstamos difíciles de convertir rápidamente en efectivo.

Riesgo de iliquidez y reformas pendientes

Las proyecciones para 2027 son aún más preocupantes. Especialistas alertan que, si el sistema continúa utilizando reservas para cubrir gasto corriente, el margen financiero se reducirá drásticamente y podría aparecer un problema de liquidez inmediata para el pago de jubilaciones.

Entre las principales causas de la crisis se identifican el envejecimiento poblacional, la reducción proporcional de aportantes, la alta informalidad laboral y un modelo previsional que entrega beneficios superiores a los aportes históricos realizados por muchos jubilados.

Frente a este escenario, técnicos y economistas plantean reformas estructurales que incluyen ampliar el período de cálculo de jubilación, aumentar gradualmente los años de aporte, fortalecer la afiliación de trabajadores independientes y focalizar mejor los subsidios estatales hacia los sectores más vulnerables.

Sin embargo, expertos coinciden en que la falta de decisiones políticas ha postergado durante años cambios considerados inevitables. Mientras tanto, el déficit continúa creciendo y el reloj financiero del IESS avanza contra el sistema de seguridad social ecuatoriano.