
La decisión de la prefecta del Guayas, Marcela Aguiñaga, de dejar su cargo anticipadamente ha encendido las alertas en la provincia y generado un clima de incertidumbre tanto en la ciudadanía como en actores políticos y productivos.
El anuncio, realizado la mañana del lunes 6 de abril, confirma que Aguiñaga permanecerá en funciones únicamente hasta el próximo 14 de mayo y que no buscará la reelección, un giro inesperado que reconfigura el escenario político en una de las provincias más influyentes del país.
Transición sin vacío de poder, con desafíos operativos
Pese a la preocupación inicial, desde el ámbito legal se ha aclarado que no existe un vacío de poder. Según lo establece el Código Orgánico de Organización Territorial (COOTAD), ante la ausencia definitiva de la autoridad principal, el viceprefecto debe asumir el cargo hasta completar el período.

En este caso, será Carlos Serrano quien tome las riendas de la Prefectura hasta mayo de 2027.
Aun así, especialistas advierten que la continuidad institucional no necesariamente garantiza la misma velocidad en la ejecución de proyectos. Los cambios administrativos, la actualización de firmas autorizadas y la revisión de contratos vigentes podrían generar retrasos en obras clave.
Obras en revisión: entre la continuidad y la cautela política
Uno de los principales focos de atención está en los proyectos de infraestructura y concesiones viales que atraviesan etapas decisivas. El año 2026 coincide con el vencimiento de varias concesiones, lo que añade complejidad a los procesos de negociación y ejecución.
Entre los proyectos más sensibles figura el denominado quinto puente, una obra estratégica para la conectividad de la provincia. Su futuro dependerá, en gran medida, de la línea política y técnica que adopte la nueva administración.
Especialistas señalan que es habitual que, en estos procesos de transición, las nuevas autoridades realicen revisiones exhaustivas bajo criterios de interés público, incluyendo auditorías internas y análisis de cláusulas contractuales, especialmente aquellas relacionadas con terminaciones anticipadas.
La normativa impide la paralización de obras, aunque estos procesos de evaluación pueden generar ralentizaciones temporales.
Programas sociales y atención emergente, en la mira
Más allá de la infraestructura, la salida de Aguiñaga deja en curso importantes programas sociales. Entre ellos destaca el sistema “Cuidado del Guayas – Cuidando Vidas”, una iniciativa orientada a visibilizar y redistribuir el trabajo de cuidado, históricamente asumido por mujeres.
Asimismo, la Prefectura mantiene activos planes de respuesta ante la temporada invernal, que incluyen obras de drenaje, mantenimiento vial y acciones de mitigación de riesgos en sectores vulnerables.
En el ámbito ambiental, continúa la ejecución de proyectos como la recuperación de la cuenca del río Guayas, una intervención de gran escala que cuenta con financiamiento internacional y que será clave para la sostenibilidad de la región.
Un escenario político en redefinición
La salida anticipada de Marcela Aguiñaga no solo abre interrogantes sobre la gestión administrativa, sino que también redefine el mapa político provincial.
La llegada de Carlos Serrano implicará no solo garantizar la continuidad institucional, sino también generar confianza en medio de un proceso de transición que será observado de cerca por la ciudadanía.
El desafío inmediato será claro: sostener el ritmo de ejecución de obras, asegurar la continuidad de los programas sociales y evitar que la incertidumbre política impacte en el desarrollo de la provincia.
El Guayas entra así en una etapa decisiva, donde la estabilidad administrativa y la capacidad de gestión marcarán la diferencia entre la continuidad y el estancamiento.
