Tras más de cinco días de angustia, los tripulantes de la embarcación siniestrada en Manabí fueron hallados con vida en aguas de El Salvador. Persisten dudas sobre lo ocurrido.

Lo que comenzó como una tragedia en altamar terminó convirtiéndose en un hecho que muchos califican como un verdadero milagro. Los 16 pescadores ecuatorianos que habían sido reportados como desaparecidos desde el 17 y 18 de marzo de 2026, tras el incendio de su embarcación, fueron finalmente rescatados con vida en aguas de El Salvador.

El operativo fue ejecutado por la Fuerza Armada de El Salvador, que cerca de la medianoche del lunes 23 de marzo confirmó el hallazgo de los náufragos a la deriva en alta mar, en una operación humanitaria que permitió ponerlos a salvo.

El incendio que desató la incertidumbre

La desaparición se remonta al 17 de marzo, cuando la embarcación pesquera Negra Francisca Duarte II —que había zarpado el 2 de marzo desde Manta— sufrió una presunta explosión seguida de un incendio en altamar.

El siniestro ocurrió a una distancia estimada de entre 225 y 385 millas de la costa, en una zona donde aún existen contradicciones: mientras algunas versiones ubican el hecho en aguas internacionales, otras señalan que pudo haber ocurrido dentro de la zona económica exclusiva.

Desde entonces, la Armada del Ecuador activó el plan de búsqueda y rescate (SAR), sin obtener resultados positivos en los primeros días. Apenas se lograron recuperar dos lanchas auxiliares con indicios de haber sido alcanzadas por el fuego.

Días de angustia y versiones sin respuesta

Durante más de cinco días, las familias de los pescadores —originarios de la parroquia San Mateo, en Manabí— vivieron momentos de desesperación, organizando vigilias y protestas para exigir mayor celeridad en la búsqueda.

A la incertidumbre se sumaron versiones contradictorias sobre lo ocurrido. Algunos testimonios de pescadores en la zona hablaban de una posible explosión provocada o incluso de un ataque, hipótesis que hasta ahora no han sido confirmadas por las autoridades.

El silencio oficial y la falta de evidencias concretas alimentaron el temor de que no hubiera sobrevivientes.

El rescate que cambió todo

Contra todo pronóstico, los 16 tripulantes fueron hallados con vida días después, a cientos de kilómetros del lugar del siniestro. Según reportes oficiales, algunos de ellos presentaban heridas en los pies y quemaduras en la espalda, producto de las condiciones extremas que enfrentaron.

Dos de los afectados fueron trasladados de inmediato a una casa de salud en la Base Naval de La Unión, mientras el resto fue llevado progresivamente a puerto seguro para evaluación médica y verificación de su estatus.

Un milagro rodeado de preguntas

Aunque el rescate ha sido celebrado como un hecho extraordinario, las dudas sobre lo ocurrido siguen sin resolverse:

  • ¿Qué provocó realmente la explosión e incendio?
  • ¿Por qué la embarcación quedó a la deriva sin comunicación?
  • ¿Cómo lograron sobrevivir tantos días en altamar?
  • ¿Hubo intervención de terceros?

Las autoridades ecuatorianas mantienen abiertas las investigaciones para esclarecer las circunstancias del incidente, mientras las familias, que pasaron del dolor a la esperanza, ahora exigen respuestas.

Un alivio en medio de una crisis mayor

Este caso se suma a otro hecho preocupante: al menos ocho pescadores más continúan desaparecidos desde enero de 2026, lo que evidencia una creciente crisis en altamar frente a las costas ecuatorianas.

Por ahora, el país celebra el regreso de estos 16 hombres, cuya supervivencia desafía toda lógica y devuelve la fe a una comunidad golpeada por la incertidumbre.

Porque en medio del fuego, el mar y el silencio… esta vez, la historia tuvo un final inesperado.