
Valentino, Dior, Mugler y Jean Paul Gaultier desplegaron algunas de las propuestas más comentadas de la temporada primavera-verano 2027, mientras figuras como Rihanna, Rosalía, Jennifer Lawrence y Anya Taylor-Joy llevaron el espectáculo más allá de las pasarelas.
París vuelve a convertirse en el gran escaparate internacional de la moda. Hasta este martes 6 de octubre, la capital francesa concentra diseñadores, celebridades y algunas de las casas más influyentes de la industria para anticipar las siluetas, colores y texturas que buscarán marcar la primavera-verano de 2027.
La edición ha dejado una idea clara: la discreción cede terreno ante una temporada construida desde el impacto visual. Transparencias, escotes, volantes, plumas, metalizados, colores intensos y nuevas interpretaciones de la sastrería conviven en colecciones que recuperan códigos históricos mientras buscan proyectarlos hacia el futuro.
Entre las presentaciones que captaron las miradas estuvo Valentino. Bajo la dirección creativa de Alessandro Michele, la firma desplegó una colección exuberante en la que el color y la ornamentación asumieron un papel protagonista.
Valentino convierte el color en espectáculo
Una histórica biblioteca próxima a la Universidad de la Sorbona fue el escenario elegido para presentar Antibiblioteca, una propuesta en la que Michele volvió a explorar su gusto por la mezcla, el exceso calculado y las referencias de diferentes épocas.
Fucsias, amarillos y rojos intensos atravesaron una colección cargada de estampados, plumas y joyería de inspiración barroca. Escotes pronunciados y composiciones de fuerte presencia visual definieron parte de la propuesta femenina, mientras la línea masculina incorporó chaquetas cruzadas, camisetas y combinaciones más contenidas.
El momento final tuvo una carga especialmente simbólica. Un vestido rojo —color inseparable de la identidad histórica de Valentino— cerró la presentación acompañado por una cola plisada en rosa suave y un lazo negro.
La pieza funcionó como una evocación del legado de Valentino Garavani y puso el broche a una colección en la que Michele convirtió la intensidad cromática en una declaración de identidad.
Dior transforma las Tullerías
Dior llevó su propuesta al Jardín de las Tullerías, donde Jonathan Anderson presentó su tercera colección femenina de prêt-à-porter para la casa francesa.
La puesta en escena combinó agua, niebla y árboles de alcanfor alrededor de una pasarela blanca, mientras las prendas exploraron el diálogo entre estructuras clásicas y una construcción deliberadamente menos rígida.
La sastrería relajada compartió protagonismo con transparencias, encajes, plumas y pantalones metalizados de efecto piel de serpiente. Tonos grises, beige, negros y blancos se mezclaron con amarillo mantequilla, rosa pastel y azul empolvado.
Uno de los elementos destacados fue el regreso del peplum, estrechamente relacionado con la historia de Dior y su emblemática chaqueta Bar. Anderson lo reinterpretó mediante tejidos más ligeros y siluetas capaces de acompañar el movimiento del cuerpo en lugar de encerrarlo en estructuras rígidas.
Plisados, frunces, dobladillos asimétricos, mangas amplias y pantalones ligeramente ensanchados reforzaron esa búsqueda de fluidez.
Rihanna, Rosalía y Anya Taylor-Joy: la moda también ocurre en primera fila

La pasarela no fue el único foco de atención. Dior reunió a numerosas figuras internacionales en una primera fila que convirtió el desfile en uno de los acontecimientos sociales de la semana.
Rihanna apostó por el negro, mientras Jennifer Lawrence apareció con un vestido largo celeste de seda acompañado por detalles de encaje. Anya Taylor-Joy eligió transparencias con una blusa negra de encaje y una falda ajustada, mientras Rosalía llevó un vestido negro acompañado por una gran aplicación floral en blanco y negro.
Jisoo, Cynthia Erivo, Mia Goth, Miranda Kerr y Greta Lee también formaron parte de una convocatoria que confirmó cómo las semanas de la moda se han transformado en escenarios donde confluyen diseño, música, cine y cultura popular.
Mugler reivindica la silueta
Mugler presentó, por su parte, la tercera colección de Miguel Castro Freitas para la firma.
Vestidos, pantalones y chaquetas conformaron la estructura central de una propuesta que mantuvo la atención sobre la silueta femenina y recuperó códigos vinculados históricamente con la casa.
Verdes, marrones, burdeos, grises y negros construyeron una paleta más profunda frente a la explosión cromática observada en otras pasarelas.
Las prendas conservaron una imagen poderosa y escultórica, prolongando la idea de una mujer convertida en figura dominante de la colección.
Gaultier mira a sus archivos y vuelve a provocar
Jean Paul Gaultier cerró otra de las jornadas con Duran Lantink al frente de la dirección creativa y una colección que incorporó referencias tribales, volúmenes marcados y contrastes entre simetría y asimetría.
Los característicos sostenes puntiagudos asociados con la historia de Gaultier reaparecieron bajo una interpretación más minimalista, acompañados por apliques metálicos, drapeados, volantes, shorts y trajes de baño.
Las referencias al pasado no funcionaron únicamente como ejercicio de nostalgia. La colección recuperó elementos reconocibles de la casa para insertarlos dentro de nuevas proporciones y construcciones.
Las claves que deja París para 2027
A medida que la Semana de la Moda se acerca a su cierre, varias tendencias comienzan a repetirse: las transparencias continúan ganando espacio, la lencería se integra al vestuario exterior y los acabados metalizados irrumpen como contrapunto de las tonalidades neutras.
También regresan las cinturas definidas, los volúmenes estratégicos y las prendas que priorizan movimiento e irregularidad. La sastrería pierde parte de su rigidez tradicional y encuentra nuevas posibilidades al mezclarse con encajes, tejidos ligeros y elementos asociados históricamente con la ropa íntima.
Pero si algo ha dejado París esta temporada es una reivindicación del espectáculo.
Desde la explosión de rojo de Valentino hasta el paisaje de niebla construido por Dior, las grandes casas parecen decididas a convertir nuevamente el desfile en una experiencia que trasciende la presentación de prendas.
Con actividades programadas hasta el 6 de octubre, París termina de dibujar el mapa estético de la primavera-verano 2027: una temporada donde glamour, sensualidad, color y experimentación vuelven a reclamar el centro de la escena.
