El Pentágono difundió un nuevo grupo de archivos sobre fenómenos anómalos no identificados, entre ellos videos captados por sensores militares en el Mar Amarillo y el Mar de China Oriental. Aunque las imágenes son auténticas y permanecen sin explicación pública, las autoridades recalcan que la clasificación de un objeto como UAP no constituye una prueba de origen extraterrestre.

El Departamento de Defensa de Estados Unidos publicó este viernes 10 de julio de 2026 un nuevo lote de archivos desclasificados relacionados con fenómenos anómalos no identificados, conocidos por sus siglas en inglés como UAP y popularmente identificados como objetos voladores no identificados u ovnis.

La cuarta entrega reúne 40 archivos, distribuidos en 14 documentos, 19 videos, cuatro grabaciones de audio y tres imágenes procedentes de organismos como el Pentágono, la NASA, la CIA, el FBI y el Departamento de Energía. El material forma parte de una iniciativa gubernamental destinada a localizar, revisar, desclasificar y publicar registros históricos y recientes relacionados con fenómenos que no pudieron ser identificados inicialmente.

Entre las piezas más llamativas aparece un video de 2025 captado en la región del Indo-Pacífico. En las imágenes, un sensor militar sigue un área de contraste que presenta una apariencia similar a una estrella de seis puntas sobre el Mar Amarillo, en las proximidades de China.

El archivo oficial identifica el caso como un reporte UAP no resuelto. La misma publicación incorpora otro video grabado durante ese año en el Mar de China Oriental, en el que un objeto permanece bajo seguimiento durante varios minutos sin que los documentos difundidos ofrezcan una explicación definitiva sobre su naturaleza.

Sensores militares frente a un objeto sin identificar

El aspecto geométrico registrado sobre el Mar Amarillo ha despertado interés debido a que no corresponde, al menos visualmente, con las formas habitualmente asociadas a aeronaves convencionales.

Sin embargo, la expresión “estrella de seis puntas” describe solamente la apariencia del contraste observado por el sensor. No significa necesariamente que el objeto tuviera físicamente esa estructura. Las cámaras infrarrojas, la distancia, el ángulo, el movimiento, la temperatura, la resolución y el procesamiento digital pueden alterar la forma con la que un cuerpo aparece en una pantalla.

Por esa razón, los especialistas suelen advertir que una imagen aislada no basta para establecer el tamaño, la velocidad, la distancia o la composición de un objeto. Para llegar a una conclusión se requieren datos adicionales, como información de radar, telemetría, condiciones atmosféricas, trayectoria y características completas del sistema óptico utilizado.

La Oficina de Resolución de Anomalías en Todos los Dominios del Pentágono mantiene una base pública con casos resueltos como globos, aves migratorias u objetos sin características anómalas, junto con otros expedientes que continúan bajo análisis o permanecen abiertos por falta de información suficiente.

La incursión sobre una instalación nuclear

Otro de los expedientes difundidos relata un incidente ocurrido en septiembre de 2015, y no en 2025, sobre las instalaciones nucleares de Pantex, cerca de Amarillo, Texas.

Según el documento del Departamento de Energía, la presencia de un objeto no identificado dentro del espacio aéreo de la instalación provocó la activación de medidas de seguridad y confinamiento.

Dos oficiales siguieron el objeto mientras se desplazaba hacia el norte, pero no lograron alcanzarlo. Después de detener el vehículo y observarlo con binoculares, señalaron que no producía sonido y que no pudieron identificar un sistema visible de propulsión.

El objeto permaneció a la vista durante uno o dos minutos y continuó su desplazamiento hacia el norte. Los agentes lo siguieron durante varios kilómetros hasta que perdieron contacto por falta de acceso vial. El informe registra lo observado, pero no establece qué era el objeto ni demuestra que realizara maniobras imposibles para una tecnología conocida.

Un objeto oscuro sobre el Atlántico

Los documentos también recogen un incidente ocurrido en 2020 sobre el océano Atlántico. Un miembro de la Armada describió un objeto oscuro, de tonalidad marrón o granate, con una altura estimada de entre 3,6 y 4,5 metros.

La estructura fue comparada con un globo grande y deformado, aunque los testigos no consiguieron identificarla con certeza antes de regresar a su embarcación.

El reporte fue elaborado bajo el formato conocido como range fouler debrief, utilizado por la Marina estadounidense para documentar intrusiones o interferencias no autorizadas dentro de espacios aéreos reservados para operaciones y entrenamientos militares.

Este tipo de registro tiene relevancia para la seguridad operacional, debido a que cualquier objeto desconocido dentro de un área de maniobras puede representar un riesgo para pilotos, aeronaves y personal militar, independientemente de su origen.

“Nada que haya visto en 28 años de servicio”

Otro informe incorpora el testimonio de un aviador que en 2019 observó, junto con otros cuatro miembros del personal, un objeto durante un vuelo sobre el este de Estados Unidos.

El militar afirmó que el fenómeno presentaba características de vuelo diferentes a todo lo observado durante sus 28 años de servicio en la Fuerza Aérea y la Marina.

De acuerdo con su relato, el objeto era pequeño, se encontraba debajo de la aeronave y avanzaba a gran velocidad en dirección contraria. El piloto logró seguirlo durante aproximadamente 10 o 15 segundos antes de comenzar a grabar.

Cuando trató de ampliar la imagen, el objeto salió de su campo visual y no pudo volver a enfocarlo. Un análisis posterior sugirió que podría haber tenido una forma rectangular, aunque los integrantes de la tripulación no lograron determinar su naturaleza.

El testimonio constituye un registro relevante por la experiencia del observador, pero sigue siendo una descripción individual. La antigüedad profesional de un piloto puede fortalecer la credibilidad de su percepción, aunque no sustituye la necesidad de datos técnicos suficientes para identificar un fenómeno.

Las “bolas de fuego verdes” de Los Álamos

La nueva publicación no se limita a incidentes recientes. También contiene documentos históricos, incluida la transcripción de una conferencia realizada en 1949 en Los Álamos, Nuevo México.

En aquella reunión, físicos, astrónomos y científicos vinculados con instalaciones nucleares analizaron una serie de luces conocidas como “bolas de fuego verdes”, observadas sobre el laboratorio.

Una de las hipótesis planteadas fue que se trataba de meteoros que ingresaban en la atmósfera. Sin embargo, algunos científicos señalaron que las características descritas no coincidían completamente con los fenómenos meteóricos conocidos en aquel momento.

Estos documentos muestran que el interés gubernamental por objetos y luces no identificadas no es reciente. Desde mediados del siglo XX, las autoridades estadounidenses han investigado avistamientos por razones de seguridad nacional, vigilancia aérea y protección de instalaciones estratégicas.

El Pentágono prepara nuevas publicaciones

El portavoz del Pentágono, Sean Parnell, afirmó que esta entrega no será la última y adelantó que las agencias federales continúan trabajando en la preparación de nuevos archivos.

La actual plataforma gubernamental reúne documentos históricos, imágenes, grabaciones y testimonios que permanecieron clasificados o dispersos entre distintas instituciones. La publicación progresiva busca ofrecer acceso público a ese material, aunque la desclasificación no significa que cada expediente haya sido resuelto.

La existencia de archivos sin explicación definitiva tampoco implica que las autoridades hayan confirmado tecnologías desconocidas o visitantes procedentes de otros planetas. En numerosos casos, la falta de resolución se debe a imágenes incompletas, sensores limitados, ausencia de datos complementarios o imposibilidad de reconstruir las condiciones exactas del incidente.

Videos auténticos, pero sin evidencia de vida extraterrestre

El antecedente más conocido se produjo en abril de 2020, cuando el Departamento de Defensa publicó oficialmente tres videos grabados por pilotos de la Marina en 2004 y 2015.

El Pentágono confirmó que las imágenes eran auténticas, es decir, que habían sido registradas por sistemas militares estadounidenses y que los videos difundidos correspondían a archivos reales de la Marina. Sin embargo, la institución no afirmó que los objetos fueran naves extraterrestres. Únicamente indicó que los fenómenos observados permanecían sin identificar.

Esa diferencia resulta fundamental. En el lenguaje militar, un fenómeno anómalo no identificado es simplemente algo que no pudo ser clasificado con la información disponible en un momento determinado. Puede tratarse de un globo, una aeronave, un dron, un fenómeno atmosférico, aves, residuos, errores de percepción o efectos producidos por los sensores.

Incluso investigaciones oficiales posteriores han resuelto algunos casos inicialmente considerados extraños como globos o agrupaciones de aves. Otros continúan abiertos, no porque exista evidencia de procedencia extraterrestre, sino porque los datos son insuficientes para alcanzar una conclusión confiable.

Por ello, la “estrella de seis puntas” observada sobre el Mar Amarillo representa un misterio técnico pendiente y un caso relevante para la seguridad aérea, pero no una confirmación de vida alienígena.

La publicación de los archivos permite conocer qué observaron los sensores y qué reportaron los testigos. Lo que todavía no permite es determinar qué había realmente frente a ellos.

La autenticidad de una grabación confirma que el video es real; no confirma que la interpretación más extraordinaria también lo sea.