Problemas en la Refinería Esmeraldas, falta de inversión y tensión en Medio Oriente agravan el impacto sobre la economía nacional

El incremento de los precios de las gasolinas en Ecuador no responde únicamente a la volatilidad internacional del petróleo ni a los conflictos geopolíticos en Medio Oriente. Detrás del nuevo golpe al bolsillo de los ciudadanos también existe una profunda crisis estructural en el sistema de refinación nacional, marcada por años de falta de inversión, problemas operativos y una creciente dependencia de combustibles importados.

Desde hoy 12 de mayo de 2026, los ecuatorianos enfrentan un nuevo aumento en los precios de la gasolina Extra, Ecopaís, Súper y Diésel, situación que ha provocado largas filas en estaciones de servicio, preocupación ciudadana y denuncias sobre dificultades para abastecerse de combustible en varias ciudades del país, las nuevas tarifas:

  • Gasolina Extra y Ecopaís: pasó de USD 3,024 a USD 3,164 por galón.
  • Gasolina Súper: subió de USD 4,57 a USD 4,81 por galón.
  • Diésel Premium: aumentó de USD 2,962 a USD 3,103 por galón.

La gasolina Súper registra el incremento más elevado debido a que su precio es liberado y no cuenta con subsidio estatal.

El estrecho de Ormuz y el impacto mundial del petróleo

La nueva subida de combustibles ocurre en medio de la tensión internacional generada por los acontecimientos en el estrecho de Ormuz, considerado uno de los corredores marítimos más estratégicos del planeta para el transporte de petróleo.

Por esta ruta circula cerca del 20 % del crudo mundial, por lo que cualquier amenaza de bloqueo, ataques o escalada militar provoca un inmediato incremento en los precios internacionales del petróleo.

En las últimas semanas, el barril de crudo superó los 100 dólares, elevando drásticamente el costo de importación de derivados para países como Ecuador, que actualmente depende del mercado externo para cubrir gran parte de su demanda energética.

Crisis en la Refinería Esmeraldas agrava el escenario

A la presión internacional se suma la delicada situación de la Refinería Esmeraldas, considerada la planta de refinación más importante del país.

La instalación ha enfrentado en los últimos años incendios, fallas técnicas recurrentes y problemas operativos que redujeron significativamente su capacidad de producción. En ciertos periodos, la refinería llegó a operar por debajo del 70 % de su capacidad instalada.

La crisis de esta planta, junto con la limitada capacidad de las refinerías de La Libertad y Shushufindi, provocó que la producción local de derivados disminuyera en aproximadamente un 31 % hasta finales de 2025.

Especialistas advierten que la falta de mantenimiento integral y la ausencia de procesos de modernización han deteriorado progresivamente la infraestructura energética nacional.

Ecuador importa cerca del 70 % de los combustibles que consume

Aunque Ecuador es un país exportador de petróleo, actualmente no posee la capacidad suficiente para transformar internamente el crudo en combustibles refinados que abastezcan la demanda nacional.

Las refinerías locales no logran procesar el volumen requerido de gasolina y diésel, obligando al Estado a importar cerca del 70 % de los combustibles que se consumen en el país, especialmente diésel.

Esta dependencia internacional vuelve extremadamente vulnerable a Ecuador frente a cualquier crisis geopolítica o incremento del precio del petróleo.

Cada alza internacional termina trasladándose al mercado local mediante el sistema de bandas aplicado por el Gobierno desde 2024, mecanismo que regula el ajuste mensual de los combustibles.

Falta de inversión y modernización

Analistas energéticos sostienen que uno de los principales problemas estructurales ha sido la limitada inversión en infraestructura de refinación durante varios años.

La falta de modernización impidió aumentar la capacidad de procesamiento y mejorar la calidad de los combustibles producidos en el país.

Mientras otras naciones fortalecieron sus sistemas de refinación para reducir dependencia externa, Ecuador mantuvo instalaciones con problemas operativos constantes, mantenimiento insuficiente y tecnología rezagada.

Esta situación ha generado que, pese a contar con producción petrolera, el país continúe dependiendo de combustibles importados a elevados costos internacionales.

El consumo interno supera la capacidad nacional

Otro factor que influye en la actual crisis es el incremento sostenido del consumo interno de combustibles.

El crecimiento del parque automotor, la actividad del transporte pesado, la demanda industrial y la movilidad urbana han elevado considerablemente el consumo nacional de gasolina y diésel.

Sin embargo, la capacidad de refinación local no ha crecido al mismo ritmo, ampliando aún más la brecha entre producción y demanda.

Como consecuencia, Ecuador debe adquirir mayores volúmenes de combustibles en el exterior, quedando expuesto a las variaciones internacionales del mercado energético.

Ciudadanos sienten el impacto en las calles

La nueva subida de combustibles ya comienza a reflejarse en el día a día de los ecuatorianos.

En algunas ciudades se reportaron largas filas en gasolineras, estaciones cerradas temporalmente y conductores obligados a recorrer varios kilómetros para encontrar gasolina Extra o Ecopaís.

Muchos ciudadanos denunciaron que únicamente encontraron gasolina Súper, cuyo precio en algunas estaciones bordea los cinco dólares por galón.

Transportistas y sectores productivos advierten además que el incremento del combustible podría provocar nuevas alzas en alimentos, productos básicos, fletes y servicios.

Gobierno descarta desabastecimiento y anuncia controles

Frente a la preocupación ciudadana, el Gobierno aseguró que no existe escasez de combustibles y afirmó que Petroecuador mantiene el despacho normal desde las terminales de abastecimiento.

No obstante, las autoridades reconocieron que existen retrasos logísticos y anunciaron controles estrictos para evitar especulación, acaparamiento o suspensión injustificada del servicio en estaciones de combustible.

La Agencia de Regulación y Control de Hidrocarburos (ARCH) advirtió que aplicará sanciones económicas y clausuras a los establecimientos que incumplan la normativa vigente.

Según la Ley de Hidrocarburos, las sanciones por adulteración, especulación o irregularidades pueden incluir:

  • Multas de entre 25 y 50 remuneraciones básicas unificadas en una primera infracción.
  • Multas de hasta 100 remuneraciones y suspensión temporal del establecimiento en caso de reincidencia.
  • Clausura definitiva y sanciones económicas más severas en una tercera infracción.

Cuando las irregularidades sean cometidas por comercializadoras de combustibles, las multas podrían multiplicarse por diez.

Un desafío energético pendiente para Ecuador

La actual situación vuelve a evidenciar uno de los mayores desafíos estructurales del país: fortalecer la capacidad de refinación nacional y reducir la dependencia de combustibles importados.

Expertos consideran que, sin inversión sostenida, modernización tecnológica y recuperación operativa de las refinerías, Ecuador continuará expuesto a las crisis internacionales y a constantes incrementos en los precios de los combustibles.

Mientras tanto, el nuevo incremento de combustibles ocurre en un contexto económico complejo para miles de familias ecuatorianas. Conductores, transportistas y trabajadores aseguran que cada reajuste golpea con mayor fuerza la economía diaria y las consecuencias en el costo de vida nacional.