El país accede a un nuevo desembolso cercano a los 394 millones de dólares, mientras avanza en reformas tributarias, fortalecimiento institucional y proyecciones de crecimiento moderado.

Ecuador continúa avanzando en la implementación de su programa económico con el Fondo Monetario Internacional (FMI), tras la aprobación de la quinta revisión del acuerdo vigente bajo el Servicio Ampliado del Fondo (SAF). Esta evaluación favorable habilita un nuevo desembolso inmediato de aproximadamente 394 millones de dólares, consolidando el flujo de financiamiento externo y reforzando la liquidez del Estado.

Con este nuevo aporte, el país suma cerca de 3.700 millones de dólares recibidos dentro de un programa total de 5.000 millones previsto hasta 2028, en el marco de un acuerdo que busca estabilizar las finanzas públicas y promover reformas estructurales.

Cumplimiento de metas y respaldo internacional

El organismo multilateral destacó que Ecuador ha cumplido objetivos clave relacionados con el fortalecimiento del régimen fiscal del sector minero y la mejora de los mecanismos de control contra el lavado de activos. Asimismo, se reconoce el avance en la supervisión del sistema financiero y el desarrollo de los mercados de capitales.

Durante la evaluación, autoridades del FMI, entre ellas su directora gerente Kristalina Georgieva, resaltaron que el país ha logrado fortalecer su estabilidad macroeconómica y recuperar el acceso a los mercados internacionales, factores considerados fundamentales para sostener el crecimiento a mediano plazo.

Ajuste fiscal como eje central

Uno de los pilares del acuerdo es la consolidación fiscal. Para 2026, el Gobierno ecuatoriano se ha comprometido a incrementar los ingresos en aproximadamente 1,2 % del Producto Interno Bruto (PIB), lo que equivale a cerca de 1.500 millones de dólares.

Para alcanzar esta meta, se han implementado medidas tributarias orientadas a mejorar la recaudación sin elevar tarifas generales. Entre estas destacan la reducción de exenciones del Impuesto al Valor Agregado (IVA) en determinados bienes, el aumento de retenciones del Impuesto a la Renta y mayores controles en devoluciones tributarias.

Adicionalmente, se han establecido limitaciones en el uso de créditos fiscales con el objetivo de fortalecer la liquidez del Estado y reducir el déficit.

Minería y nuevas fuentes de ingresos

El sector minero emerge como un componente estratégico dentro del esquema fiscal. Tras la reforma aplicada en 2025, se proyecta que esta actividad genere ingresos equivalentes al 0,5 % del PIB en los próximos años, contribuyendo a diversificar las fuentes de financiamiento estatal más allá del petróleo.

Crecimiento económico y proyecciones

El FMI destaca que la economía ecuatoriana mostró una recuperación significativa en 2025, en un contexto de baja inflación. Para 2026, se proyecta un crecimiento del 2,5 %, impulsado principalmente por la demanda interna y el dinamismo de las exportaciones no petroleras.

El organismo también subraya el fortalecimiento de las reservas internacionales, que han alcanzado niveles récord, y la mejora en las condiciones del mercado laboral.

Riesgo país y percepción de los mercados

En paralelo, el riesgo país de Ecuador mantiene una tendencia a la baja, acercándose a los 400 puntos. Esta reducción refleja una mayor confianza de los inversionistas internacionales, impulsada por el cumplimiento de metas fiscales y el acceso continuo a financiamiento externo.

No obstante, analistas advierten que el indicador aún se sitúa por encima de niveles considerados bajos en la región, lo que evidencia desafíos persistentes en materia de deuda pública, déficit fiscal y sostenibilidad del crecimiento.

Desafíos sociales y sostenibilidad

Si bien el programa con el FMI apunta a consolidar la estabilidad económica, el principal reto para el Gobierno radica en equilibrar las metas fiscales con su impacto social. Las reformas tributarias y los ajustes en el gasto pueden generar tensiones, especialmente en sectores vulnerables.

En este contexto, el éxito del programa dependerá no solo del cumplimiento técnico de los objetivos económicos, sino también de la capacidad del Estado para garantizar que los beneficios de la estabilidad se traduzcan en mejoras concretas para la población.

El avance de Ecuador en su relación con el FMI marca un punto clave en su política económica actual, en medio de un escenario internacional desafiante y con la mirada puesta en la sostenibilidad a largo plazo.